Huixtla, Chiapas.- Luego de escuchar por casi cuatro horas las declaraciones de ex funcionarios y empleados del hospital general K de Comitán, que lo responsabilizan por la muerte de varios bebes en ese nosocomio, el ex gobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, se declaró preso político y un rehén de ambiciones reeleccionistas.

A las 13:30 horas, Salazar Mendiguchía fue conducido por dos custodios al Juzgado del Ramo Penal ubicado en las inmediaciones del Centro para Reinserción Social número siete, de este municipio ubicado en la región Costa, para escuchar las declaraciones en su contra de 41 servidores y ex servidores públicos por el supuesto homicidio doloso de recién nacidos y realizar su declaración sobre los hechos que se le imputan.

El ex mandatario chiapaneco, quien vestía una playera anaranjada del penal y pantalón de mezclilla, miraba sonriente ante las cámaras de video y fotográficas.

"Ya se siente el ambiente navideño y en el penal no hay ni un Santa Claus todavía", indicó.

Mientras empleados del juzgado leían los 10 tomos, Salazar Mendiguchía por momentos revisaba un teléfono móvil.

"Es lo mismo que me leyeron por ocho horas en el penal de El Amate", reclamaba.

En su declaración, Salazar Mendiguchía dijo que se consideraba un preso político y acusó al Poder Judicial de prestarse como "punta de lanza" a su linchamiento político y ser cómplice en la fabricación de delitos.

El ex mandatario estatal, quien fue detenido el 7 de junio, acusado del delito de peculado por 104 millones de pesos, se reservó el derecho a no responder a las preguntas del Fiscal de la PGJE, Enrique Rincón Amores, y solicitó al juez duplicar el término constitucional para que su defensa aporte las pruebas en su caso.
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