Se reportaban las calles Castelar y Matamoros, en cuya esquina se estaba viniendo abajo la pared del lado norte, amenazando con caerse todo el techo. En el hotel Coahuila el agua entró a los sótanos, por la calle de Juárez, y en un comercio establecido entre las calles Mina y Ramos Arizpe el agua entró de lleno al lugar, según datos del Archivo Municipal.
Más de 50 años han pasado y el problema persiste. Cada temporada de lluvias la ciudad está en alerta, sólo que los puntos de riesgo sumados por la Comisión Nacional del Agua son casi un centenar: 23 colonias que se inundan, 56 colonias propensas a inundarse y 19 vialidades afectadas por las lluvias.
Una situación que advierte el director de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) Fausto Destenave Kuri, se agudizará por el cambio climático y la mala planeación urbana, registrando lluvias más intensas y concentradas en un punto de la ciudad, lo que ocasionará fuertes e intempestivas avenidas de
lluvia.
Actualmente hay poco más de una decena de obras de drenaje pluvial, de las cuales algunas fueron construidas hace más de 30 años, otras presentaron fallas durante e inmediatamente después de su construcción y otras se encuentran dañadas en su capacidad hidráulica por la presencia de basura y sedimentos.
Tan sólo el colector pluvial que se encuentra bajo la calle Presidente Cárdenas presenta reducciones en sus ductos de hasta 70%, sin contar el cuerpo principal. Los canales, de un metro de profundidad, presentaron azolves de hasta 70 centímetros de altura, lo que deja un espacio de 30 centímetros para canalizar el agua.
Otros, como el colector en Jesús Valdés Sánchez que conduce el arroyo La Tórtola por la colonia Topochico, se encuentra lleno de basura; el ducto que conduce las aguas del arroyo Espino, que cruza la carretera a Zacatecas, es apenas de 90 centímetros y constantemente encharca un carril completo de esta vialidad.
Y aunque las obras hidráulicas como el colector en Abasolo y Nazario Ortiz Garza, que ya probó su efectividad durante el huracán “Alex” el año pasado, no se puede decir lo mismo del resto de las obras, cuya conservación recae únicamente en manos del Municipio, que este año realiza, con fondos locales, cuatro obras de drenaje pluvial.
Empeorará la situación: CEAS
Si bien Coahuila es el tercer estado del país donde menos llueve –sólo superado por las Baja Californias Norte y Sur– y cuyo total de lluvias anuales representa un mes de lo que por ejemplo llueve en Tabasco, sus problemas de inundaciones viene de la mala planeación urbana e invasión de arroyos.
Y si bien el estado ocupa los primeros lugares en cobertura de servicios de agua, drenaje sanitario y tratamiento de aguas residuales, en la obra pluvial el rezago es importante.
La Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento detectó 17 puntos que demandan obra hidráulica; en febrero de 2009, ingenieros de este organismo generaron 27 proyectos pluviales para la ciudad; sin embargo, afirma el director estatal de CEAS Fausto Destenave Kuri: “Cada vez que crece, la ciudad demanda mayor obra hidráulica y pluviales que le den mayor cauce al agua, que se aproveche el agua de lluvia y que proteja a la gente y su patrimonio”.
“Tenemos que preparar a las ciudades para recibir lluvias atípicas; los científicos dicen que siempre va a llover lo mismo, la misma cantidad de agua, con la diferencia que va a ser en menores horas con mayor precipitación”, señala Fausto Destenave, quien coincide con los especialistas en el tema:
“Las ciudades del futuro son aquellas que invierten recursos importantes en obras hidráulicas, las que se equipen en esta materia son las que garantizarán la sustentabilidad de sus habitantes. Los expertos, técnicos y científicos del agua afirman a nivel mundial que el planeta está viviendo un aumento porcentual de temperatura de cerca de 1.5 grados centígrados y esto representa fenómenos climáticos como lluvias atípicas, demasía de ciclones o tormentas tropicales”.
Y el ejemplo es el huracán “Alex”, que dejó daños muy severos a la infraestructura urbana, agrícola, a la industria y al equipamiento de las ciudades.
En el caso de la Región Sureste de Coahuila, la ubicación geográfica y orográfica de Saltillo y Ramos Arizpe hace que el norte de la ciudad sea propenso a inundaciones severas y el sur se convierta en un lugar de paso de fuertes avenidas de agua.
“Hacia el sur tenemos la cortina de la sierra Zapalinamé y el Cañón de San Lorenzo con una cresta de mil 600 metros de altura, si la comparamos contra el norte, a la altura del aeropuerto de Ramos Arizpe tenemos una distancia de 14 kilómetros en pendiente”.
Aunado ello, el suelo más erosionado por la urbanización tiene menos vegetación arbustiva y más pavimento, lo que reduce la absorción natural del agua hacia el subsuelo y la hace correr con mayor fuerza.
“En el Charquillo y Ojitos se canalizó una primera etapa de drenaje pluvial; en lluvias normales había problemas graves en el cruce de Nazario y Abasolo, generando caos vial e inundaciones; se hizo una obra importante con un puente a desnivel, se canalizaron las aguas y en las últimas avenidas del huracán “Alex” se atestiguó que no hubo daños, pues ni siquiera llegó a la mitad de la capacidad del cauce ya modificado, pero así como este punto, hay otros que se están trabajando”, señala Fausto Destenave.
“Saltillo le está invirtiendo cerca de 55 millones de pesos a cuatro colectores pluviales, que desahogarán la amenaza de agua de lluvia a cerca de 130 mil habitantes en Valle Azteca, La Aurora y Satélite”.
“No son los únicos que se requieren, pero hay muchos más como el Cuatro Bajo, el Ceballos en la 1ª., 2ª. y 3ª. etapas, el Charquillo 2ª. etapa, en San Lorenzo y algunos otros puntos que determinamos que hay una necesidad tremenda de generar estos colectores”.
“No sólo se trata de hacer obra hidráulica sobre los arroyos, sino también sobre las descargas sanitarias de la ciudad como en el caso de la colonia República; estas obras demandan mucha inversión; los cerca de 27 proyectos hace dos años fueron valuados en mil 500 millones de pesos, que es prácticamente la inversión ejercida en Coahuila en los últimos cinco años y medio”.
“Y esto es sólo para Saltillo, sin sumar los proyectos de Ramos Arizpe y Arteaga, es parte de un gran rompecabezas hidráulico que se requiere para que la ciudad de Saltillo siga teniendo ese crecimiento ordenado y la posibilidad de ser un lugar sustentable para el desarrollo humano”.
“Son obras que se tienen que hacer tarde o temprano; tenemos varios puntos de riesgo al norte y al sur de la ciudad y lo que tratamos de hacer es que si no se hacen en su totalidad las obras, se seccionen y se vayan descansando los puntos, y disminuir su impacto de riesgo”, concluye.
Obras existentes
Colector Felipe J. Mery
A pesar que durante 20 años funcionó como colector pluvial a cielo abierto, en el afán de ampliar la vialidad se entubó su cauce, reduciendo su capacidad hidráulica de 30 a 16 metros cúbicos por segundo; esta acción ocasionó que aun antes de su finalización colapsara, destruyendo por completo varias viviendas.
Colector Landín
Se ampliaron los conductos del drenaje al construir en la zona un paso a desnivel.
Colector Ramos Arizpe
Uno de los más antiguos, construido hace 30 años para evitar las inundaciones en la Zona Centro de la ciudad por las aguas que corrían de la zona del Ojo de Agua. Es subterráneo, nace en la calle Guerrero, luego pasa por De la Fuente, Ramos Arizpe y descarga en el arroyo del Pueblo.
Colector Presidente Cárdenas
Inicia en la calle Abasolo y baja por Presidente Cárdenas para descargar en el arroyo del Pueblo, pasando detrás de la Presidencia Municipal. Antes inundaba la colonia República y con ello ahora se evita; sin embargo, su deficiente construcción, ya que no cuenta con la pendiente adecuada, inunda de fétidos olores dicha zona.
Colector Echeverría
El interceptor inicia en la calle Abasolo y termina en Landín, pasa por enfrente de la Central de Autobuses y descarga en Landín hacia el arroyo del Pueblo.
Colector La Tórtola
Inicia detrás de la Clínica del Magisterio, se canalizó hasta el Ojo de Agua, frente al templo del Ojo de Agua, y el último tramo se canalizó hasta el arroyo La Tórtola; es una obra recién concluida (hace menos de un año).
Colector Valdés Sánchez
Es una obra de casi 40 años, canaliza la parte norte del arroyo La Tórtola; hasta la altura de la Cruz Roja, en Presidente Cárdenas, llega un canal definido con su cauce pero hacia el norte pierde su capacidad hidráulica; hay tramos donde ya no existen los muros de concreto y hay filtraciones hacia las viviendas.
Colector Abasolo
El agua del arroyo La Tórtola llega al bulevar Echeverría, continúa hacia la colonia Latinoamericana y baja por Abasolo. Antes de llegar a Nazario hay un camellón, ahí va el colector construido hace dos años, ya con el diámetro adecuado, pero requiere de una segunda etapa.
Colector Alpes Sur
Es un tramo de Nazario a donde termina Alpes Sur y de ahí se desprende la segunda etapa, que continúa por Abasolo hasta Echeverría con interceptores tanto al poniente como hacia el oriente para solucionar el problema pluvial en esa zona.
La Herradura
Hay una parte canalizada del arroyo.
Colector Los Ojitos
Obra relativamente reciente que evita que se inunde hacia el norte y el Distribuidor Vial Carranza, afectaba al Hospital del Niño y al Eurotel.
Colector El Charquillo
El tramo más difícil en Los Alpes; no había cauce, alcanzaba la mitad de las manzanas pegadas al arroyo y en las casas pegadas al arroyo el agua subía hasta 70 centímetros, ahora el canal fue a la mitad de su capacidad y no hubo problema con “Alex”. Capta el agua del arrollo Los Ojitos y desemboca en el arroyo Ceballos, al norte de la ciudad; requiere de una segunda y tercera etapas al norte y al sur de la actual obra.
Colector Calzada Madero
Inició su construcción en 2007 y se concluyó en 2010. 2.5 kilómetros de longitud y un presupuesto de 27 millones de pesos. La zona se volvió a inundar.
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