Saltillo, Coah.- El pasillo angosto, llamado el Callejón del Beso, ubicado en la calle Mariano Escobedo en el centro de la ciudad, es un lugar que permanece en el olvido.

Pese a que no existe una leyenda oficial en el Archivo Municipal sobre el lugar que tiene aproximadamente 118 años de existir, éste alberga una historia de desamor, que, según los vecinos, dio el nombre que ahora tiene.

“Dicen que muy seguido venía una pareja de novios, allá por 1900, el muchacho de clase alta y la muchacha pobre, siempre se paraban frente a frente y el callejón que es muy angosto pues les facilitaba el besarse”, platica el señor Armando Saucedo, quien tiene más de 30 años viviendo al lado del callejón del beso.

El lugar fue un espacio recurrente para las parejas de enamorados que buscaban privacidad o que se escondían por temor a ser descubiertos por sus padres. Finalmente, según la leyenda, la pareja fue separada por los prejuicios sociales.

“A mí me platicó mi papá, mi abuelo también, pero eso es lo que se cuenta, que ya después todos se venían para acá y decían: “vamos al del beso” y pues ya sabía uno que ahí podía estar más cerquita de la novia”, comenta sonriendo.

Para el arquitecto y escritor de leyendas Juan Oyervides Aguirre, el callejón no tiene una leyenda específica, sin embargo, sabe que se le impuso ese nombre por la estrechez del espacio entre las paredes.

“Dicen que el callejoncito mide 70 centímetros, y como es muy angostito pues ya uno ahí no le queda más que darse un beso”, comenta Oyervides.

El callejón fue restaurado en la administración del entonces presidente municipal de Saltillo Humberto Moreira, acción que eliminó la concentración de grupos de jóvenes que se juntaban a fumar.

Sin embargo, los vecinos expresaron su queja, pues ya que el lugar conecta con el callejón Morelos, la basura a veces se puede ver en exceso, además del tránsito de perros que orinan las paredes, provocando mal olor.

Pese a esto el callejón es un lugar especial, al menos para los vecinos de la calle Mariano Escobedo, quienes platican que el lugar es un espacio importante del Saltillo antiguo.

Una vecina, que se negó a dar su nombre, dijo que conocía la leyenda, pero lo que más le preocupa ahora es que se le dé atención al callejón.