Saltillo, Coah.- Radica en Viena, Salvador Neira Zugasti regresa “a su casa” para ofrecer un concierto en el Teatro de la Ciudad, en beneficio de las Obras Sociales de la Parroquia San Pablo Apóstol.

Enmarcado por dos obras monumentales del pintor mexicano Leonardo Nierman, el pianista dejó caer, en cada nota, toda la energía y pasión que lo caracterizan.

Aunque el único requisito para entrar era un sobre con una aportación voluntaria, el teatro no llegó a su máxima capacidad. Aún así, el público recibió con calidez a uno de los músicos coahuilenses más reconocidos a nivel internacional, quien lleva más de 40 años impartiendo clases en una escuela adjunta al Conservatorio de Viena.

La velada inició con la interpretación de dos “Sonatas en Mi Mayor” de Domenico Scarlatti, seguida de algunas piezas de Beethoven: “Sonata Patética Op. 13”, “Grave- Allegro di Molto e con Brio”, “Adagio Cantabile” y “Rondo Allegro”.

La emoción que Neira Zugasti despidió durante todo el concierto no sólo se reflejó en la manera de deslizarse al piano, también lo hizo saltar levemente del banquillo un par de veces.

Durante el intermedio, el maestro se dio la oportunidad de charlar con el público, quien disfrutó no sólo su actitud sencilla, sino el sentido del humor con el que recibía todos los comentarios.

La gente aprovechó para externarle su admiración y hay quien le dijo incluso que “era una medalla de oro para Saltillo”, otros en cambio relataron algunas experiencias con su música y admiraron que, pese a tener mucho tiempo fuera, no perdiera sus raíces ni su sencillez.

En la segunda parte del programa, el pianista, interpretó algunas piezas de Chopin, en las que hizo gala de su talento. Cabe destacar que en ningún momento se apoyó de partituras. Así regaló al auditorio “Tres Mazurkas en Do Mayor”, “Valse Op. 34 Número 1”, “Nocturno en Do Menor”, “Estudio Op. 25 Número 11” y “Polonesa ‘Heroica’ Op. 53”.

Una vez terminado el concierto, la gente se negaba a dejar sus lugares, obligando al artista a regresar al piano a interpretar una pieza de George Gershwin y, para despedirse finalmente, algo de Schumann.
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