Torreón.- Marcada por la sangre de cientos de asesinatos derivados de la violencia que priva en la ciudad y que va en incremento, Torreón recibió ayer la sangre del papa Juan Pablo II, sangre llena de paz.

Las reliquias del Sumo Pontífice están en tierras coahuilenses, tierra donde cientos de personas han sido víctimas de desapariciones forzadas.

En medio de las lágrimas, ante la presencia de la figura del Papa, cientos de peregrinos laguneros suplicaron por una paz donde no haya más violencia como la que afecta a Torreón desde hace varios años.

Por intercesión de Juan Pablo II ante Dios, sacerdotes y fieles pidieron para que cese la violencia que tienen asolada a la ciudad.

“Llevamos dos meses donde no habido enfrentamientos violentos y esto es de alabar y ojalá que por intercesión del papa Juan Pablo II ante Dios esto siga así”, suplicó el sacerdote Ricardo Vázquez.

Y es que, según cifras de la Delegación Laguna 1 de la Fiscalía de Coahuila, las ejecuciones en Torreón se duplicaron en los primeros 10 meses del año, sumando 591 crímenes de enero a octubre.

Fieles con pancartas con la leyenda “se busca”, que mostraban algunas fotografías de desaparecidos se divisaron en el templo donde fueron recibidas las reliquias del Santo Padre, rostros angustiados por encontrar a sus familiares que pidieron por su pronto regreso.
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