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Saltillo, Coah.- Una buena historia se cuenta sola y repite cada gesto, nota y desenlace; todo surge de la memoria al ritmo de la charla y pocas cosas cambian. Hace medio año una afición se reunió en la Plaza de Armas con la misma idea, pero quizá sin igual convicción.

Ayer Saltillo pudo empezar a reescribir su historia dentro del beisbol mexicano, en busca del mismo final feliz y con la ilusión de crear ese dulce momento del déjà vu: su campeonato.

Un escenario vacío, un público ansioso y una Catedral de Santiago imponente esperaban el arribo de los campeones de la Liga Mexicana de Beisbol 2009 ayer por la tarde; los forjadores de un sueño, los héroes de una ciudad entera volverían a dar la cara a su afición en Plaza de Armas, con el anhelo de repetir la hazaña de un año que repicará en la memoria de los saltillenses como las voces de un campanario.

Los fanáticos del club Saraperos de Saltillo hicieron largas filas, se acumularon en grupos de cientos de personas, rodearon cada tramo por donde podrían transitar los primeros peloteros enfundados en el Sarape, que han obtenido el máximo galardón en el beisbol del país.

Custodiados por un amplio cuerpo de vigilancia, cada jugador de la novena verde desfiló ante los reflectores y flashes de la multitud reunida en el Centro Histórico de la capital, a su salida del templo religioso. Sin saber siquiera el nombre de alguno de ellos, niños y adultos buscaron tocar, rozar el brazo de su ídolo que nunca habían visto en persona.

La voz del Estadio Madero, Jorge Niebla “El Caifán”, fue el primer eco de una temporada extinta y recordada como pocas; de inmediato el público se agolpó frente al escenario, pues sabía que ese instante de alegría llegaría pronto.

De uno por uno, a la manera en que los jugadores cumplen con su turno al bat, “El Caifán” reveló la identidad de los ídolos de Saltillo, aquellos guerreros del diamante que a base de mil esfuerzos, sudor y llanto partieron la historia del club Saraperos de Saltillo, colocaron un antes, de fiel resignación a la maldición del “Ya merito”, y un después, con la corona absoluta de la LMB en manos del conjunto de casa. Los contrastes son inevitables.

Desde el capitán Noé Muñoz y sus 12 temporadas a cuestas con la casaca verde, hasta Hernando Arredondo y su inesperada aparición, todos los jugadores recibieron el cariño de su gente tras un cálido verano. Las buenas historias nunca se olvidan y en el futuro se podrá contar “Hubo una vez en Saltillo…”, pero no un equipo campeón, menos otros 40 años de sequía en sus vitrinas, sino una dinastía de líderes, de jefes absolutos, los dueños del bat. Sueña Saltillo, que esto apenas comienza.

Padre e hijo Frente a frente
Víctor González
 
En un tiempo Mario Mendoza Aispuru llegó a hacer recomendaciones a su hijo Mario Mendoza Vizcarra: le decía cómo jugar a la pelota, la manera en que debería lanzar, cómo batear y cómo jugar sin llegar a presionarse.

Hoy el destino los pone en bandos distintos, pero en un mismo camino: el beisbol.

Mario padre es mánager de los Acereros de Monclova, mientras que Junior es el lanzador titular de los Saraperos, equipos que hoy abren la Temporada 2010 de la Liga Mexicana.

La amistad y el aprecio de familia que existe entre ambos deberán hacerse a un lado y dar paso a la rivalidad deportiva.

Así sucede en el beisbol y en cualquier otro deporte; los protagonistas tienen que salir a dar lo mejor, sin importar el rival, ya que los objetivos radican solamente en ganar.

Mario Mendoza debuta este año frente a la escuadra acerera como timonel y espera salir este día con la victoria, lo cual significará una motivación muy importante en sus aspiraciones por llegar a los playoffs y a la conquista del título.

Poco a poco ha ido conociendo cada vez más a los Saraperos, debido a los enfrentamientos que su equipo tuvo con ellos en pretemporada.

“Ya sabemos lo que traen, los juegos de pretemporada nos sirvieron para conocernos y estar viendo quienes se quedaban, fue de mucha ayuda”, dijo.

Consideró que su equipo está integrado para llegar a ser protagonista y llegar a los playoffs.

“El campeonato es nuestra meta, eso es lo que uno quiere como mánager, aunque sabemos que es difícil, pero hay que ir paso a paso y primero pensar en los playoffs”, indicó.

Junior, por su parte, espera un duelo de gran rivalidad, pero con la motivación extra que le da estar frente a su padre, a quien no es la primera vez que enfrenta

“Ya he tirado varias en su contra, no es la primera; en el Pacífico nos vimos yo con Navojoa y él con Mexicali, también en la Liga de Verano, cuando él estaba en Tabasco y yo con Saltillo. Es una emoción extra.

“Pero todo es un juego, cada quién va a hacer su trabajo, somos profesionales, él va a tratar de que su equipo haga las cosas de la mejor manera posible y yo también, cada quién haciendo lo que sabe”, dijo.

Piden por otro buen año

Con una misa de bendición, los Saraperos de Saltillo cerraron ayer sus actividades previas al arranque de la Temporada 2010 de la Liga Mexicana, la cual se realizó en la Catedral de Saltillo ante la presencia de decenas de saltillenses.

Tanto directivos, encabezados por Álvaro Ley, así como el cuerpo técnico y jugadores, fueron parte de este evento que se realizó ayer por la tarde.

El sacerdote Jesús Pedro Oyervides fue quien ofició la misa, destacando que el campeonato obtenido en 2009 fue fruto del trabajo y no obra de la casualidad.

Exhortó a todos los jugadores a seguir poniendo todo su empeño para conseguir los objetivos, en este caso un segundo título, el cual, dijo, no vendrá solo, sino que será producto de la unión y el esfuerzo de cada uno de los integrantes.

“Pueden llegar a ser los mejores nuevamente, pero necesitamos de la ayuda de Dios; es por ello que están aquí para pedirle que los bendiga y les dé el carisma y la fortaleza que necesitan”, dijo.

Mario Mendoza Junior leyó la Primera Lectura, mientras que el Salmo Responsorial corrió a cargo de Sergio Ley. Al final de la misa todos los jugadores se postraron alrededor del altar y recibieron la bendición.

Un minuto de aplausos le siguió y luego se procedió a la foto del recuerdo.

Reinaugura Moreira Estadio de Beisbol en Arteaga
Redacción

El gobernador Humberto Moreira Valdés inauguró ayer por la tarde la rehabilitación integral del Estadio de Beisbol “Dr. y Gral. Rafael Cepeda de la Fuente” en Arteaga, donde se invirtieron 3.5 millones de pesos.

En el evento, al que también asistió el secretario de Educación y Cultura, Víctor Zamora, y el alcalde Ernesto Valdés, el Mandatario coahuilense dijo que de esta manera los deportistas cuentan ahora con un espacio más digno para la práctica del beisbol.

El estadio cuenta con pasto, alumbrado para juegos nocturnos, sanitarios y vestidores para hombres y mujeres, malla protectora atrás del home, fuente de sodas, casetas de los equipos local y visitante, salidas de emergencia, palcos y gradería en general.

Asimismo, cafetería, oficinas y áreas de descanso para las familias, así como taquilla.

En su mensaje, el profesor Moreira Valdés expresó que coordinadamente con el Ayuntamiento seguirán avanzando en la obra pública para transformar Arteaga, donde, añadió, en breve se inaugurará el Cecytec, además de que seguirá la construcción de la Ciudad Universitaria.

Sobre el particular, apuntó que se vislumbra un gran futuro para esta localidad, que se reflejará en su desarrollo y crecimiento en el corto plazo.

Por su parte, el alcalde Ernesto Valdés Cepeda externó su agradecimiento al gobernador Humberto Moreira Valdés, porque con recursos estatales se rehabilitó integralmente el Estadio de Beisbol.

A nombre de los deportistas de Arteaga, José Guadalupe López Rubio y Antonio Cepeda Ramírez transmitieron al Mandatario estatal el reconocimiento de los beisbolistas, porque ahora cuentan con un parque debidamente acondicionado para la práctica del deporte.

Cepeda Ramírez aseguró que “es una obra que trasciende en la vida de Arteaga; nosotros denominamos que el Gobernador, con esta obra, se voló la barda.

“Por eso, para el equipo de Arteaga él representa el cuarto turno, es decir, el cuarto bat para nosotros”, concluyó.

Entre los arteaguenses que participaron en la construcción del estadio en 1981 están Jacinto Cardona Cruz, Alfredo Cepeda Gómez, Julián Cepeda Gómez, Filiberto Cepeda Siller, Javier Cepeda Siller, Pedro Rolando Cepeda Siller (finado); Julián Dávila Cepeda (finado), y el presbítero Antonio Elizondo Solís.

También Mauricio González Valdés, Valentín González Valdés, Juan Manuel Leos García, Pedro Méndez Rubio (finado); Luis Morales de la Cruz, Fidel Ángel Valdés Flores, Gonzalo Valdés Flores (finado); Armín Velásquez Silva, Juan Velásquez Silva y Francisco Javier Zamarrón Ibarra.


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