Saltillo Coah.- El hombre que asesinó a su hijastra ahorcándola en el interior de un arroyo, aceptó su delito ante las autoridades y pidió perdón a su pareja sentimental por el aberrante crimen que cometió el pasado 6 de noviembre, según él, por un arranque de ira.

Asegurando estar arrepentido por haber ahorcado con un cinto a Dixie Deyanira Rodríguez sin pensar en las consecuencias, Óscar Zapata narró la forma en cómo ocurrieron los hechos aquella fatídica tarde del viernes 6 de noviembre.

Sin titubear en sus palabras, el criminal manifestó que su salvaje acción se desencadenó porque la estudiante fallecida le reprochó sus actitudes “paternales”, avivando su coraje cuando ésta se refirió a su verdadero hijo biológico como un enfermo.

“Yo le reclamé a ella sobre un correo que mandó a sus amigas, donde decía que yo era su padrastro y que no servía para nada, que siempre me metía con ella porque no quería que saliera a ningún lado; lo único que yo quería era tomar un papel de padre, pero nunca se pudo.

“Después de que yo le reclamé por eso, ella me dijo, tú mejor cuida a mi mamá y a tu hijo que es down, luego se fue a la farmacia y casualmente me la encontré ahí, le pedí que se subiera al auto para volver a la casa”, dijo.

Luego de subir al auto a su hasta entonces hijastra, el asesino no volvió al domicilio de ambos en la colonia San José de Flores, sino que enfiló la marcha hacia la carretera a Torreón y se detuvo en el kilómetro 26, donde la jaló hacia el riachuelo para darle muerte minutos después.

Tras ratificar su dicho de que en ningún momento violó a la estudiante, Óscar sacó a relucir nuevamente el dolor de tener un descendiente con problemas de malformación, aunque siempre se afanó en ser un ejemplo para la gente con la que convivía.

“La maté ahí en el lugar (en el arroyo) con un cinto, yo siempre quise tratarla como un padre, pero mi ira fue el que me haya reclamado por mi hijo, entonces actué así porque siempre he sido acelerado, porque me dijo que mi hijo era un mongolito.

“A mí no me interesaba como mujer, pues yo la admiraba por el lado de mi esposa, también tengo un hijo y no quiero que su familia (de Dixie) tome represalias, que no le hagan nada”, dijo.

Ahora, Óscar Zapata sólo espera que la justicia le dicte la sentencia a la que se hizo acreedor por destrozar la familia que nunca pudo formar, porque mató las ilusiones de su mujer ahorcando a la hija de ésta, sin importarle nada el sufrimiento que tendrían los deudos de la estudiante de medicina de la Universidad Valle de México.
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