Castillo Olivera, delegado de la Canaco en la alcaldía de Rojo Gómez, indicó que en la zona rural los comerciantes están sufriendo una ola de asaltos y extorsiones por parte de delincuentes quienes pasan a cobrar factura periódicamente alegando "protección".
El ex comisariado ejidal de Rojo Gómez agregó que los delincuentes que se dedican a este tipo de actividades transitan como si nada por las calles, porque no hay presencia constante de las fuerzas policiales de ningún orden por el lugar.
"No se ha reforzado la vigilancia lo que ha propiciado que se disparen este tipo de delitos", señaló, además comentó que debido a ello, algunos comerciantes han decidido cerrar sus negocios para irse de la zona ante la inseguridad que prevalece y por proteger a sus familias.
El entrevistado comentó que esta situación ya es grave, ya que aunque una buena parte de la derrama económica viene del sector cañero, los comercios locales además, representan una fuente de empleo y autoempleo para los habitantes del lugar.
Dijo que ya se han sostenido pláticas con el alcalde del poblado, así como con otras autoridades para solicitar que se incrementen los retenes en el crucero del poblado y el incremento de la vigilancia preventiva como medida para disminuir este delito; a la fecha no hay resultados: el lugar apenas es custodiado por una patrulla que transita solo peiódicamente por el lugar que tiene casi 3 mil habitantes y cuenta con alrededor de 35 negocios, la mayoría de ellos familiares, como tiendas de abarrotes.
No se tiene estimada una cifra de las bajas dado que no todos están adscritos a la Canaco, aunque destacó que en los últimos dos años, más de una decena ha cerrado.
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