Con ello quedó concretado que el recuerdo de Juan Pablo II aún se mantiene vivo entre los feligreses de la Región Carbonífera y se palpó a plenitud por un lapso de 8 horas en Nueva Rosita, donde miles de fieles observaron las reliquias.
Tal y como se había anunciado con anticipación, el sábado antes de las 22:00 horas, las reliquias de primero, segundo y tercer grado del hoy beato Juan Pablo II, que durante su vida como máximo jerarca de la Iglesia católica visitó el país de México en cinco ocasiones, arribó a la Carbonífera donde fue recibido en todo su esplendor.
Media hora antes de la llegada oficial de las reliquias, provenientes de la ciudad de Monterrey, donde fueron exhibidas un día antes, cientos de fieles, en su mayoría pertenecientes a la Diócesis de Piedras Negras y de parroquias de la Carbonífera, ya se encontraban apostados en la entrada principal de la capilla.
El paso del convoy que transportaba las reliquias en el papamóvil se escuchó a las 9:30 horas y fue donde se dejaron sentir las porras de los feligreses que coreaban “Tú eres mi hermano del alma realmente mi amigo”, reflejando una emoción en sus rostros que dejaba ver la esperanza de contar con un México mejor, seguro y libre de violencia.
El obispo Alonso Garza Treviño ofició la misa y dijo que la presencia de estas reliquias sirven para pedirle al beato Juan Pablo II por un México justo, un país de paz y fraterno y resaltó a la familia como pilar fundamental para lograrlo, “es la primera sociedad natural y fundamento de la vida, son necesarias sobre todo las armas morales, éstas se reciben en los hogares, en las familias y en la educación religiosa”.
Se destacó al beato Juan Pablo II como el “peregrino de la paz”, quien fue para la mayoría de los mexicanos un hombre de paz, misionero de esperanza y que en vida supo testimoniar los valores del Evangelio.
“Nos encomendamos al Señor para que este acontecimiento de fe, renueve nuestros corazones, nos aliente al bien, al trabajo honesto y responsable, y que su testimonio y ejemplo nos lleve a propiciar relaciones armónicas entre la familia, las instituciones y la sociedad”, dijo Alonso Treviño durante la misa.
OFRECEN CARTAS DE PETICIONES Y AGRADECIMIENTO
Los fieles de la parroquia de la Vicaria Carbonífera, ofrecieron peticiones y acciones de gracias a Dios a través del beato Juan Pablo II, en urnas de cristal fueron depositadas cada una de las peticiones que en su mayoría fueron realizadas por la juventud católica, una decena de cajas de cristal fue bendecida por el obispo y en representación de todos los devotos pidió que cada una de ellas se concretara en base a la fe.
“Pedimos al Padre Bueno que por la intercesión del beato Juan Pablo II y de todas las santas y santos mexicanos, pronto podamos vivir un México de paz y bienestar, lo pedimos también en el amor y amparo de Santa María de Guadalupe, nuestra dulce madre que todas la cartas depositadas sean concedidas”, dijo el prelado.
Y con ello dijo que la veneración de las reliquias da oportunidad para que los bautizados y personas de buena voluntad vuelvan a ser hijos de Dios y que por intercesión de Juan Pablo II, alcancemos el perdón y la misericordia.
EL PAPA JUAN PABLO II NOMBRÓ OBISPO A ALONSO GARZA TREVIÑO
Con su túnica blanca, el obispo Alonso Garza Treviño, de la Diócesis de Piedras Negras, presidió la misa y presumió el pectoral (crucifijo bendito) que en el 2003 le regaló el Papa Juan Pablo II tras haberlo nombrado personalmente como obispo.
“A mí me nombró obispo el Papa Juan Pablo II, cuando él era el sumo pontífice y cuando fuimos con él a recibir el nombramiento, él de su propia mano me entregó esta cruz que quiero muchísimo y lo uso muy poco para su cuidado y como un recuerdo y experiencia única, sin embargo, la ocasión lo amerita y orgullosamente lo porto ante la llegada de sus reliquias”, dijo el obispo.
Dijo que el hecho de que la Iglesia proponga a los beatos o santos es con un doble fin, el primero es para busca imitar algunas de sus virtudes y el segundo es para conseguir con ellos alguna gracias especial de Dios, “yo estoy seguro que la visita de las reliquias va a servir para ello entre nosotros, para que viendo su grandeza, nos atrevamos a ser similares y no dudo que cada petición será concedida”, señaló.
Recalcó que definitivamente el tema de la paz es el principal en todo el país, pero no sólo la del medio ambiente, sino también la paz interior, la paz de las familias, que siempre es un signo de que las cosas estén bien y ésta fue la oportunidad para manifestar nuestra fe en Dios.
“Para la Diócesis la estancia de las reliquias significa una gracia muy especial de Nuestro Señor, decimos siempre que creemos en la comunión de los santos y ésta es, el que estamos unidos, los que estamos vivos y los que ya dejaron la tierra, estamos unidos con Juan Pablo II, quien tanto nos amó y a quien tanto amamos nosotros”, resaltó el obispo.
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