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México, DF.-La depresión y los kilos que subió Galilea Montijo con la llegada de su hijo Mateo han quedado atrás, y a casi cuatro meses de convertirse en madre no sólo ya ha recuperado su alegría y su figura, sino que ya piensa en otro bebé.

“La depresión postparto ya fue, hay mujeres que me platican que les duró un año o seis meses, a mí, gracias a Dios me dio por un par de meses y con el medicamento me fue muy bien. Ya dejé las medicinas, las dejé antes de meterme a la dieta”, dijo la conductora.

“Estoy muy bien, tranquila, contenta, feliz de la vida. Me encantaría otro (hijo), ojalá que fuera niña, pero es muy pronto. Uno más y ya, los tiempos no están como para cuatro o cinco, aparte de que la edad tampoco me lo permite”.

Mucha disciplina

El programa alimenticio al que Galilea se sometió, bajo supervisión médica, le ha hecho bajar hasta el momento 25 kilos, lo cual la llena de felicidad y de orgullo.

“Las dietas siempre cuestan trabajo, en el que estoy es un régimen de tres meses, ya llevo casi dos y todavía me falta, pero lo del peso fue lo que menos me importó”, aseguró la originaria de Guadalajara.

“Las dietas sirven si realmente quieres estar disciplinada, si las vas a hacer mal, no te van a funcionar, y la verdad es que yo me porté muy bien, mi nutrióloga lo puede decir”, añadió Gali.

La fuerza de voluntad fue la principal arma de la conductora para lograr su objetivo estético, así que rechazó rotundamente que su esbelta figura se deba a dietas estrictas o los llamados “productos milagro”.

“No podría, con mi ritmo de trabajo y con un bebé, meterme en algo extremo. Me daría mucho miedo, la verdad es que con un bebé te piensas mucho las cosas”.

A pesar de todo, la tristeza sigue presente en la vida de Galilea, aunque ahora sólo a la hora de tener que dormir separada de su pequeño Mateo, quien nació el 23 de marzo fruto de su matrimonio con el político Fernando Reina, y quien esta semana durmió por primera vez solo en su cuarto.

“Fue su primera noche y yo lloraba y lloraba. Fernando me decía que era por su bien, que tiene que acostumbrarse, que había que darle su espacio, pero yo sufrí horrible y casi me levanto en la madrugada”, contó.