Monclova, Coah.- Alí Baldemar Martínez Villarreal fue reconocido por dos grandes cualidades, ser un tremendo deportista y un gran ser humano, la disciplina y compañerismo en el deporte, la dedicación y responsabilidad como hijo, esposo y padre de familia.

Más de 20 años de deportista, infinidad de reconocimientos, un excelente nivel competitivo le hacían ver imponente en el centro del diamante, eran el softbol y beisbol, los deportes de sus amores, el medio que le permitió crear infinidad de amigos y cosechar títulos por doquier.

Desafortunadamente el pasado domingo se adelantó en el camino, ese día no estuvo presente en el diamante como jugador, sino espectador, asistió al partido de Indios y Bombas, donde figuraba en la Suárez Villastrigo, al final del día ocurrió lo inesperado.

Nadie da aún crédito a lo sucedido, sin duda se ha ido un verdadero campeón que antes de querer conseguir méritos propios, buscaba la amistad, la unión y el compañerismo en cualquier equipo al que pertenecía.

La comunidad beisbolera, amigos de años, entrenadores, directivos de ligas y demás se dieron cita en la capilla donde se encontraba desde ayer a temprana hora, para estar con él en su última morada y acompañar a su familia.

20 AÑOS DE DEPORTE

El diestro lanzador contaba con 36 años de edad, pero desde los 8 los diamantes se convirtieron en su lugar preferido, se inició jugando beisbol infantil en la ciudad y poco a poco su nivel se hacía notar aún más.

Cuando se llegó el momento dio el gran paso al softbol, tenía cerca de 6 años en forma de ser lanzador, portó infinidad de casacas, patrocinó equipos, formó algunos más, pero sin duda alguna quienes le recuerdan es por haber sido un excelente pitcher y gran hombre.

Equipo al que pertenecía era parte clave, se convertía en estrella y poco a poco terminó por convertirse en uno de los lanzadores de máximo nivel, de mayor respeto y sobre todo con gran velocidad en su pelota durante los últimos años.

Quienes le conocieron sólo dicen de dos cosas de él, gran deportista y excelente amigo, mucho o poco tiempo, quienes le trataron se expresan de la mejor manera.

Figuró en infinidad de equipos como Bravos, Diablos, Polifibras, Chatarreros, Leones, Garañones, Indios, Tomones, Halcones, Cardenales y demás en ligas de softbol como Club 8-80, To-Tón, Profesionistas, Del Oriente, “Carrucha” Arizpe y en beisbol en la Suárez Villastrigo, Central y J. Williamson.

GRANDES LOGROS

En sus inicios fue catcher y justamente durante una entrevista para este matutino, él mismo dijo, atribuirle gran parte de sus logros al hecho de haber sido receptor, pues se dio la oportunidad de conocer a gran cantidad de bateadores a quienes aprendió a dominar desde el círculo de los disparos.

Justamente un año atrás declaró: “Yo manejo cuatro lanzamientos, recta, curva hacia afuera, rizer que es curva hacia arriba y cambio de velocidad, mi fuerte es el rizer una pitchada complicada de batear”, y así era, pues fue considerado como un pitcher cualquiera, era considerado un pitcher de respeto, desafortunadamente el domingo todo acabó, ahora le tocará jugar en el diamante celestial y será justamente vistiendo la camisola de Chatarreros, esa con la que logró su último campeonato.

El año pasado en la campaña 45 del Softbol 8-80, Martínez Villarreal hizo hazaña, tiró un juego sin hit ni carrera a los Toros de Bach. Francisco I. Madero, además cerró con margen perfecto de 7 victorias, además de ser campeón con Indios.

Dio cuatro blanqueadas y mantuvo un total de 25 entradas sin dejar pasar anotación, el 2010 cerró con gran éxito y este 2011 no fue la excepción pues siguió cosechando triunfos.

En el Softbol del 8-80 logró coronarse campeón con Chatarreros, pitchó los dos juegos del título, posteriormente en Frontera en la Liga “Carrucha” Arizpe, ya estaba en play off con los Ángeles de Frutería Escobar y llevaba marca de 4-1 en la Liga del Oriente.

Alí Baldemar, era sin duda como muchos le llamaban, un verdadero caballo para el deporte, en la posición y liga que estuviera daba más del 100 por ciento, poniendo de por medio la amistad.

Su familia le apoyó año tras año, juego a juego, pitchada tras pitchada, orgullosos a más no poder, su esposa Liliana siempre con él, sus hijos Alejandra, Alí y la pequeña Regina, así mismo sus padres Baldemar y Rosa Elia estuvieron siempre al pendiente, no sin dejar a un lado a sus hermanos, Iris María y Osiel.

El diestro lanzador se despidió con lo mejor de sí, grandes logros y dejando una gran cantidad de amigos.

Este día se llevará a cabo la misa de cuerpo presente en el Santuario de Guadalupe a las 09:30 horas, posteriormente será sepultado en el Panteón Jardines del Recuerdo para dar inicio a su partido celestial.
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