Los primeros en felicitarlos y desearles lo mejor fueron sus padres Agustín Sánchez y Martha Ordaz, padres del novio, así como Héctor Márquez y Lupita Solís, padres de la novia.
Amistades y seres queridos que se dieron cita tanto a la ceremonia religiosa como a la recepción nupcial fueron testigos de las promesas de amor que pronunciaron mutuamente y de la felicidad que irradiaba la feliz pareja convertidos en uno solo por medio del sagrado sacramento de matrimonio.
Al brindis por la felicidad de Ricardo y Miozotty se unieron los asistentes a la celebración de boda para pedir por su felicidad y dicha conyugal, la cual iniciaron desde el momento en que uno al otro se dijeron con mucho amor “sí, acepto”.
En la salud y en la enfermedad, amarse y respetarse todos los días de sus vidas, prometieron Ricardo y Miozotty ante familiares, amistades y seres queridos, testigos ellos del amor que se expresaron ante Dios, de quien recibieron bendición a su amor.
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