México, D.F.- “Sí, el comediante nace. No es lo mismo ser comediante, que hacerse el chistoso”.

Teo González sabe de qué habla porque a eso se dedica y por eso charlamos con él.

— ¿Cómo hace para no repetirse? — Contamos los chistes recientes, aquellos que tienen que ver con la actualidad. Los clásicos y los que surgen día a día.
— ¿De dónde aprende chiste nuevos? — La gente te los cuenta, hay buenos y malos, unos muy groseros, y tú vas depurando, haces una selección y los vas metiendo al show; leo libros; observo cosas cotidianas; de los trabalenguas.

Por ejemplo, le pregunté a Julio Preciado, ‘¿quién te enseñó el Himno Nacional?’ y me respondió: El Coque Muñiz.

— ¿Se necesita ser chistoso para contar chistes? — Más que ser chistoso se necesita nacer chistoso.

— ¿Es algo innato? — Sí, el comediante nace. Y se va puliendo, se va profesionalizando con el tiempo, porque hay gente que se quiere hacer el chistoso y a ese no le queda.

— ¿El comediante tiene días buenos y malos? — Claro, es como el toreo, los toros no tienen palabra de honor, no puedes decir que un torero es malo porque una vez tuvo un mal día; suele suceder con nosotros, a veces me he dicho: cumplí pero no me gusta.

— ¿Le han dicho que su estilo no gusta o que les aburre su show? — Gracias a Dios no, ojalá no haya quién, cállate la boca.

— Pero también el suyo es como un oficio, se perfecciona con el tiempo, ¿es así? — En mis inicios tuve malas tardes; el público es difícil; cuando no tienes un nombre, no tiene porqué pelarte ; con su actitud te dicen: ‘porqué tengo que reirme, a ver, convénceme, ¿quién eres?’.

Cuesta mucho más trabajo. El nombre te ayuda, porque, ¿quién te va a ir a ver al teatro Blanquita?, el que te quiere ver. La gente que te quiere ver. — Pero hablamos de fans.

¿cómo se hace de público nuevo? — La gente platica y la mejor publicidad es la de boca en boca, pero si al público le gusta, pasa la voz. Por ejemplo está de moda el chiste de El chavo fresa que fue a la iglesia, y ese lo han subido los chavos a internet, además de que hay como 100 chistes míos en YouTube y algunos tienen hasta un millón de visitas.

— A ver cuénteme un chiste malo. — Había un chiste tan malo que le pegaba a los chistes chiquitos.

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