Y es que los emplumados comenzaron con el pie izquierdo al perder en Pee Wee contra Águilas Moradas por 68-52, un marcador histórico sí, pero que se puede definir ya sea por ser un encuentro de buenas ofensivas, o bien de pésimas defensivas.
Luego, en Midget, se vivió el partido más cardiaco de la temporada. Águilas de Saltillo, de estar al frente con anotación de Gerardo Cardona y ser rebasados por Lobos, con el touchdown de Jesús Carter y conversión de Julio Covarrubias, sacaron el filo del pico para dejar tendidos en el emparrillado a los jugadores de la jauría.
Los nervios estuvieron a flor de piel a menos de dos minutos del fin y la pizarra 8-6 a favor de Lobos. Los emplumados tuvieron la bola dentro de su terreno, lejos, muy lejos de la zona prometida de la manada.
Poco a poco avanzaron, el reloj también. Los segundos se sentían pesados, pero Águilas llegó tan cerca que el miedo se respiraba del lado de Lobos. No fue para menos, con 30 segundos sacan jugada y Gerardo Cardona anota, lo hace de tal manera que la tribuna de Águilas estalla en júbilo; él mismo hace la conversión y sella una derrota para la manada, tan dolorosa que les arrebata cuatro campeonatos seguidos. El partido finalizó 14-8.
Ya en Júnior, se disputó la última final, la que se esperaba también de alarido, y lo fue, con un marcador justo para el que mejor hizo el trabajo, para el que supo hacer los puntos y coronarse en esta ocasión, y esos fueron los emplumados.
Águilas de Saltillo se quedó con la corona y refrendó la de hace un año, al vencer a Lobos con números de 17-0 y llevarse la tarde, una tarde de fiesta en donde el futbol americano unió a cientos de jóvenes y familias enteras.
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