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Saltillo, Coah.- El supuesto “levantón” de un par de jóvenes estudiantes de la secundaria Ricardo Flores Magón, de esta capital, provocó una espectacular movilización policiaca y militar la tarde de ayer jueves sobre la calle Urdiñola.
El despliegue, en el que además fueron cerradas calles por parte de soldados del Ejército Mexicano, concluyó cuando los menores fueron ‘rescatados’ por las autoridades, quienes se dieron cuenta de que sólo se trataba de una mujer, que quería “educar” hijos ajenos.
Todo comenzó cuando el Código Rojo se activó al filo de las 13:40 horas, cuando personas de un taller ubicado en la avenida antes mencionada vieron cómo una pareja forcejeaba con los adolescentes.
Al ver que los presuntos ‘secuestradores’ intentaban subir a los estudiantes de tercer grado a una camioneta Windstar, con láminas FES7577, de inmediato dieron aviso a las autoridades, que iniciaron una intensa búsqueda en los alrededores.
Luego de varios minutos las autoridades interceptaron en la calle Zarco a Norma Elizabeth Vargas Figueroa, de 37 años, quien viajaba en la Windstar acompañada de sus dos hijos y Alejandro Romo, de 40 años, por lo que todos fueron obligados a descender con las manos en alto.
Para ese momento, un convoy de vehículos militares procedió a cerrar las calles y atrincherarse pensando que se trataba de sicarios.
Al ser cuestionados sobre el supuesto delito, Norma Elizabeth explicó que se trataba de un malentendido.
“Ellos venían jugando a aventarse cuando estábamos en el taller y empujaron un tambo, dañaron la polvera de mi camioneta, les pregunté que cómo lo arreglaríamos, que si le hablaba a una patrulla o me pagaba”, señaló con una risa nerviosa.
La supuesta ‘plagiaria’ dijo que había decidido llevar a Jesús Rafael, de 14 años, y a Orlando, de 15, a su casa para que fueran reprendidos por sus padres y le pagaran los 150 pesos por los daños de su vehículo.
“Los daños son poquitos, la polvera como quiera, pero yo así soy con mis hijos, es más que nada pa’ que sus papás sepan lo que andan haciendo y los reprendan, para reforzar los valores que tanto hacen falta en estos tiempos”, era lo que decía Vargas Figueroa a los militares que estaban fuertemente armados.
Sin embargo, para confirmar todo esto acudieron a casa de los menores, quienes indicaron la misma situación, lo que incluso causó la risa de las autoridades que participaron en la situación.
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