Durante el sermón a los jóvenes, a quienes confirió las tareas de la iglesia, al adquirir su vestidura, señaló que ante las denuncias de personas desaparecidas, las autoridades no están haciendo nada y esto no es sólo aquí en Coahuila.
“Hay grandes probabilidades de que esa gente esté viva en campos de concentración, donde los tienen trabajando para el crimen organizado, porque la mayor parte de los desparecidos son varones, en edad de trabajar, es una característica, a la mayor parte que han pescado en nuestros territorios son gente trabajadora y los pescan ahí en las terminales o las van y los sacan de los hoteles”, advirtió.
Una vez más, dijo que es muy probable esta gente esté viva y ausente de sus casas, de sus familias, que no tienen de qué vivir y se la pasan en los tribunales, y los ministerios públicos, que no dan resultados.
“No se mueven para nada, ¿por qué?, porque están podridos desde la raíz todos los que están allí, todos los que están en el sistema de justicia están podridos por dentro y nosotros tan tranquilos esperando que nos toque a nosotros, esperando que a nosotros nos toque el mal”, afirmó.
Ante los jóvenes seminaristas y sus familias, dijo que no es tarea fácil ser sacerdote de este tiempo, pues su tarea será hacer conciencia de esta realidad, señaló que no vendrán a encontrar un modo de vida sino a ayudar a Jesús a cambiar el mundo y esto exige riesgos, incluso que puedan morir por su fe, pues hoy la gente que esta peleando por la justicia está muriendo, como las personas adheridas al El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que han sido ejecutadas.
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