Zaragoza, Coah.- Don Tomás García Jiménez nunca participó en la política y en la función pública, e incluso declinó invitaciones en ese sentido de varios gobernadores, prefirió mejor dedicarse a sus empresas en diferentes ramas.

Así lo recuerda don Lázaro Valdés, amigo desde la niñez de don Tomás, quien recuerda haberlo saludado vía telefónica hace apenas quince días para desearle el saludo del año nuevo.

“Fue siempre comerciante, actualmente sus hijos siguen sus mismos pasos, con las funerarias, las mueblerías, las florerías y en su huerta”, comentó don Lázaro.

“Nos deja bonitos recuerdos de su amistad…se nos fue a temprana edad, pero fue una persona grande y un buen patrón”, señaló.

Don Lázaro Valdés es farmacéutico, de las primeras boticas que se instalaron hace algunas décadas aquí en Zaragoza.

En el amanecer de todas las mañanas, se reunían ahí un grupo de amigos, para tomar el café antes de iniciar sus labores del día e intercambiar las novedades del día.

“El café nunca lo cobramos, nunca lo vimos como negocio, era más de convivencia, eso sí, ellos aportaban el café, la leche y el azúcar”, recordó.

Entre los asiduos amigos que conformaban este grupo estaban Fernando Costabella, Pepe Aguirre, Israel Valdés, Arnulfo Galindo, Armando Flores, Othoniel Oranday, Poncho Lira, y desde luego don Tomás García, entre otros amigos ocasionales.

Todavía hace algunos años se reunían, pero las enfermedades, los achaques, impidieron que varios de ellos continuaran asistiendo, “hasta que se desbarató el grupo”.

Una de sus principales cualidades como persona, fue su gran amistad con todas las personas que se encontraba a su paso, el saludo siempre fue una característica en él con toda la gente que lo conoció.

No participó en la política, ni tuvo puestos públicos, pero siempre apoyó en la campaña a sus amigos que aspiraban a la presidencia, a alguna diputación o gubernatura.

Con la comunidad a través de la radio, como comerciante y a través de la Iglesia se la caracterizaba por sus grandes aportaciones y contribuciones cuando de se trataba de ayudar a la gente más necesitada, en causas sociales y en todo lo que él pudiera ayudar.

“A todo mundo saludaba con cariño y con un gran sonrisa”, dijo.

“Su forma de ser era trabajar con todos los presidentes, pero nunca quiso participar en la política, aunque lo hubieran invitado”, rememoró finalmente don Lázaro Valdés.
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