“Estoy feliz, es un cartel precioso. Ya pasó la primera impresión, pero la gente no ha visto aún todo lo que llevo dentro. Creo que la gente va a acudir con la misma expectación con la que acudieron el día de mi confirmación, entendieron muy bien que esa tarde mi lote no fue propicio, pero hemos tenido una gran repercusión en los tendidos”, comenta Diego a propósito del lote de San Isidro con el que se estrenó en la Monumental el 6 de noviembre.
El integrante de la dinastía Silveti desea que los toros de Los Encinos con los que está acartelado en La México le permitan mostrarse a plenitud.
“Quiero tener una actuación redonda, en la que pueda aflorar mi sentimiento y expresarme como soy y que, a partir de ahí, el idilio pueda surgir y se forme una estrecha relación entre la Plaza México y Diego Silveti”, confía el diestro.
Diego mantiene la ilusión de integrar un cartel del que su padre, David Silveti, formó parte muchas tardes, el de la Virgen de Guadalupe. De ahí, que en el último par de días, el joven matador centrara sus esfuerzos en apuntalar la fortaleza mental y espiritual.
“Todos los días el ejemplo de mi padre, su misticismo, está en mi corazón y mi pensamiento. Me encuentro muy bien, muy en paz y eso es muy importante para mí, me siento muy acogido por la gente de México, lo estoy disfrutando mucho y ahora sólo se trata de eso”, finaliza Diego Silveti.
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