Sus tías relatan que fue un domingo muy festivo, todos estaban contentos celebrando, pero quien se llevó la tarde fue precisamente José Manuel, el alma de la fiesta: “¿Cuál le canto, papá; cuál canción quiere?” Pero ayer el ambiente era desolador, ya no había más alegría ni música en la casa ubicada en la calle del Paso número 123 en la colonia Primero de Mayo.
En lugar de los acordes de música norteña se escuchaba el lamento de una madre que clamaba con gran angustia que la llevaran a lado de su hijo, luego de enterarse del deceso de quien fuera Alcalde de Piedras Negras.
“¡Padre Santo, ayúdame a entender lo que pasó, quiero que me lleves con él, quiero estar con mi hijo!” gritaba doña Ofelia Maldonado, mientras sostenía la mano de su marido, don Refugio Maldonado, que intentaba darle un consuelo que ni él mismo hallaba.
Eran poco después de las once de la mañana cuando les confirmaron el deceso, el domicilio se fue llenando de familiares y amigos que aún no podían creer la desafortunada noticia; entre ellos, su hermano menor, el notario Arnoldo Maldonado Maldonado.
“Era un hombre que se caracterizaba por ayudar a los demás, fue así desde pequeño; siempre andaba en casa de las tías para ver si no se les ofrecía algo, tenía el don de servir”, así lo describe la señora Nora Montano Maldonado, prima del funcionario.
Siempre con la sonrisa dibujada en el rostro y muy trabajador, agregan: “Comenzó a trabajar desde pequeño, sus papás les decían que no, pero él de todas maneras se iba a vender chicles y bolear zapatos; desde entonces se preocupaba por ayudar a su familia”, explicó la prima.
Alrededor de la una de la tarde, los padres de José Manuel y su hermano Arnoldo partieron a Piedras Negras por carretera, pero antes de llegar a Sabinas tratarían de abordar una avioneta para poder pasar los municipios inundados, situación que les dibujaba un panorama más incierto.
Y es que el resto de la familia del funcionario desconocía hasta ayer en la tarde si los restos serían trasladados a Monclova o se quedarían en Piedras Negras: “No sabemos todavía lo que vamos a hacer, si es el velorio es allá porque no hay forma de pasar”, dijeron preocupadas las tías.
A José Manuel le sobreviven sus hijos José Manuel y Azalea, de 21 y 17 años respectivamente, quienes viven en Piedras Negras, lugar donde radicaba el funcionario
desde hace años.
Sin embargo, en Monclova dejó muchos amigos que hoy lamentan su pérdida, pues su infancia y adolescencia las vivió en esta ciudad, donde cursó la primaria en la Escuela Benito Juárez, para luego continuar sus estudios en la ETI Número 108.
En este plantel todavía se encuentra el expediente de José Manuel desde su ingreso hasta la culminación de sus estudios de secundaria técnica, en la que egresó con la especialidad de Máquinas y Herramientas.
Al concluir el bachiller en la Preparatoria Justo Sierra, José Manuel decidió irse a estudiar la Carrera en Derecho en Jurisprudencia en Saltillo, misma que concluyó en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
“Él se daba con la gente, siempre fue muy servicial, por eso nos alegramos cuando supimos que sería abogado, porque su visión siempre fue ayudar a los que lo necesitaban si eso estaba en sus manos”, agregó Nora Montano.
Por su dedicación obtuvo diversos cargos en su corta trayectoria, pues fue Juez de Primera Instancia del Distrito Judicial de Monclova, Presidente del Colegio de Notarios del Distrito Río Grande, Tesorero del Patronato de Bomberos y Consejero Político Nacional del PRI.
En Piedras Negras fungió como Secretario del Ayuntamiento, Secretario y Vicepresidente de la Cámara de Comercio, Presidente del Servicio Policial de Carrera y dirigente municipal del PRI. José Manuel nació en 1962 y fue el segundo de cinco hermanos: Lourdes, Héctor Guillermo, Fidencia y Arnoldo
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