El insomnio, el llanto por las noches, la angustia y las enfermedades psicosomáticas son algunas de las alteraciones que sufren los ciudadanos afectados por la crisis económica y que no cuentan con los suficientes ingresos para sufragar los gastos indispensables de la familia.
Entrevistados manifestaron que se enferman “tan solo de pensar” en que mañana no tienen para darles de comer a sus hijos, ni para mandarlos a la escuela, y “mucho menos para pagar el agua y la luz aunque a fuerzas tenemos que pagar la luz porque esa luego la cortan y cobran demasiado por reconectarla”, expresó Margarita Sánchez, una ama de casa.
Endeudadas es como sobreviven actualmente las familias de clase media, que se han visto en la necesidad de solicitar un préstamo con usureros o alguna financiera para poder pagar los intereses de otro crédito, o bien, empeñar joyas y otros artículos con el mismo fin.
El total de los entrevistados admitió que al menos en una ocasión han solicitado un préstamo a un familiar, a un usurero o han tenido que empeñar artículos para poder sufragar sus gastos como: pago de luz y agua, despensa, artículos y uniformes escolares.
El 40 por ciento de ellos manifestó que por sus artículos obtuvieron préstamos hasta por 100 dólares y que una vez cubiertas sus necesidades, tuvieron que pedir otro préstamo para pagar el anterior, con la finalidad de que los intereses moratorios no fueran tan elevados.
El desconocimiento y la voracidad de la “letras chiquitas”, obliga a los solicitantes de préstamos bancarios o prendarios a pasar por alto el costo financiero de cualquier crédito, así también, la desesperación los conlleva a pedir préstamos con usureros que cobran hasta el 20 por ciento mensual no amortizable por supuesto.
El 60 por ciento de los entrevistados cubren actualmente un crédito Infonavit, fonacot o en tiendas departamentales, sin embargo, aceptaron que han dejado de pagarlo hasta por seis meses, debido a que perdieron su empleo o se encuentran en jornada reducida en la maquiladora, por lo que inevitablemente su deuda se incrementó.
“Debo una lavadora y de seis mil pesos que tenía que pagar ahora debo 19 mil por los intereses… me han amenazado diciendo que me van a embargar y a demandar si no pago, pero no es que no quiera, es que no puedo tengo dos niños en la escuela y mi esposo se quedó sin trabajo”, argumentó con desesperación una entrevistada.
De los que aseguraron que tienen algún tipo de deuda, señalaron que no es prioritario cubrir los préstamos, ya que “hay cosas más importantes como comer”. Pagos de alimentos, escuela y artículos escolares, luz, teléfono, agua e intereses generados por un crédito; en ese orden son la prioridad para los entrevistados.
Las personas pensionadas, señalaron que la edad no es impedimento para buscar otra actividad productiva, ya que la necesidad obliga a buscar un empleo, debido a que el monto de la pensión es bajo y no les alcanza para cubrir sus necesidades.
Los entrevistados que cuentan con empleo sobreviven con un sueldo promedio de 350 pesos semanales, los cuales utilizan en comprar principalmente pañales y leche para sus hijos, que en promedio tienen dos en edad lactante y/o escolar.
De las mujeres entrevistadas al menos la mitad son madres solteras, lo que dificulta aun más su situación, debido a que no cuentan con el respaldo moral ni económico de sus parejas o familiares. El 10 por ciento de ellas manifestó que logran salir adelante gracias al apoyo económico de padres o hermanos.
“Desesperado”; “enferma de los nervios”; “no puedo dormir”; “me dan ganas de salir corriendo”; “ya no puedo con tantas deudas” y “me voy a morir de la preocupación”, fueron algunas de las expresiones sobre su condición emocional general, ante la crisis económica personal.
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