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El Paso, Texas.- Cuando el sargento del Ejército Víctor Medina regresó a casa de Irak en el verano de 2009, su vida era un caos. Su misión se vio interrumpida antes de tiempo luego de sufrir una conmoción cerebral durante una explosión. Pese a que su lesión no era visible, empezó a tener problemas de equilibrio y a notar que su capacidad de leer, hablar y pensar se había visto afectada.

Pero en la primavera del 2011, Medina se convirtió en uno de los primeros pacientes del National Intrepid Center of Excellence (NICOE), el moderno centro de tratamiento del Ejército (de 65 millones de dólares) para soldados con lesiones cerebrales.

Durante las tres semanas que pasó en el centro, ubicado en Bethesda, Maryland, el personal desarrolló un programa de rehabilitación diseñado específicamente para Medina. Su recuperación ha avanzado con rapidez desde entonces, según declararon a ProPublica y a NPR él y su esposa, Roxana Delgado.

Medina ha seguido trabajando desde El Paso, Texas, por videoconferencia con un terapeuta del lenguaje del lugar, quien indicó que su tartamudeo está mejorando. Después de la lesión, Medina tenía problemas para leer más de un párrafo; ahora es capaz de leer y comprender dos páginas de una sola vez. Los médicos también le habían prohibido manejar, pero comentó a ProPublica y a NPR que también ha recuperado la capacidad de hacerlo.

“Es un cambio como entre el día y la noche”, comentó Delgado sobre su mejoría.

La pareja cree que Medina se benefició drásticamente por la atención recibida por los medios. En junio de 2010, ProPublica y NPR publicaron información sobre la batalla de la pareja al momento de conseguir tratamiento para Medina en Fort Bliss, Texas, donde se encontraba apostado en aquel momento. El subjefe del Estado Mayor del Ejército, el general Peter Chiarelli, calificó los informes ante el Comité de Servicios Armados del Senado de “un perjuicio... para todos”. Pero un año después, Chiarelli envió a la pareja a Washington a fin de que pudieran hablar en privado con altos comandantes sobre sus problemas en Fort Bliss, y sobre cómo mejorar el tratamiento para tropas con lesiones semejantes a la suya.

El año pasado, Medina se convirtió en uno de los primeros pacientes del NICOE. Allí, recibió más de 100 horas de tratamiento personalizado de parte de neurólogos, psicólogos, terapeutas físicos y otros, de acuerdo con un portavoz del NICOE. Medina también tuvo acceso a parte del equipo de realidad virtual del centro, el cual es utilizado para simular actividades diarias como cruzar la calle y manejar un vehículo.

Delgado y Medina se han convertido en defensores de las víctimas de lesión cerebral traumática, o TBI, la cual se ha producido con mayor frecuencia en tropas a su regreso de Irak y Afganistán. La semana pasada, Delgado fue invitada a asistir al Informe de Gobierno del presidente Barack Obama como huesped del representante Silvestre Reyes, demócrata por Texas, cuyo distrito incluye parte de Fort Bliss.

En una entrevista con ProPublica y NPR antes del discurso, Delgado comentó que la invitación fue “muy reconfortante puesto que me dice que los mandatarios y las personas del Congreso están prestando atención a las lesiones cerebrales traumáticas”, comentó.

Sin embargo, no todos los soldados con lesiones cerebrales han sido tan afortunados como Medina.

Delgado indicó a ProPublica y a NPR que con frecuencia recibe llamadas de esposas de soldados que han tenido problemas para ingresar a sus esposos al NICOE, el cual ha recibido únicamente a alrededor de 200 soldados desde su apertura en octubre de 2011, según indicó a ProPublica y NPR el portavoz del lugar, Joshua Stueve.

En comparación, cálculos recientes muestran que casi 230,000 soldados han sido diagnosticados con lesiones cerebrales traumáticas, de acuerdo con Stueve. “No dejaremos una marca muy grande en esa población”, comentó Stueve. La mayor parte de los 35 millones de dólares del presupuesto del centro se destina a la investigación y no a la atención clínica, añadió.

A fin de formar parte del programa, un miembro del Ejército debe ser referido por un médico de su hospital militar local, aceptar vivir con otros soldados en una casa grupal cerca del lugar, y planear seguir en pie con el servicio militar una vez terminado el tratamiento.

Las tropas con lesiones cerebrales que no planean permanecer en el Ejército deberán recibir atención del Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos una vez fuera de servicio. Sin embargo, tales hospitales no cuentan con los mismos recursos y equipo del NICOE.

Stueve indicó que las tropas del NICOE se benefician al ser atendidas por medio de un “sistema invertido”, en el que el soldado tiene la oportunidad de trabajar con posiblemente hasta 10 médicos a la vez, en vez de acudir a un hospital en el que podría haber un solo doctor para 10 pacientes. La ventaja, comentó, es que los pacientes no son enviados con distintos especialistas durante el curso del tratamiento.

Stueve agregó que el centro “no lleva un registro” de los soldados que son rechazados, y que únicamente se hace cargo de 20 pacientes a la vez durante aproximadamente cuatro semanas de tratamiento concentrado. (Joaquin Sapien, ProPublica/Daniel Zwerdling, NPR)



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