Los primeros años fue constante, pero luego de cinco años de ir y venir del reclusorio, la mujer de Ramiro se cansó, y sin más, un día desapareció, sin despedirse, sin decir a dónde iba ni cuándo regresaba. Ahora la recuerda como una buena mujer, que durante años soportó la ausencia de su marido, quien fue acusado por robo agravado.
“Mi ex esposa es de Monclova, a lo mejor se regresó con su familia, pues aquí estaba sola”, menciona.
Aunque le gustaría formar una familia cuando obtenga su libertad, da gracias a Dios por no haber tenido hijos, porque de por sí es muy pesada la carga de haber hecho infeliz a una mujer, le sería imposible llevar en su conciencia el abandono de un hijo, pues se figura que ser padre debe ser una experiencia maravillosa.
“Ya tengo 30 años, me estoy haciendo viejo y estoy solo”, confiesa entre risas, pues asegura que cuando recién ingresó al reclusorio sentía que sí soportaría el encierro, pero que conforme ha pasado el tiempo, es dificil acostumbrarse.
Para mitigar la soloedad, se ha refugiado en el estudio, en aras de un mejor futuro al ser libre, desde que ingresó ha tomado infinidad de cursos; ahí terminó la primaria, la secundaria, estudió computación, un taller de electricidad y otro de mecánica, además trabaja para el Cereso.
Además se encuantra muy agradecido con su madre y su hermana pues son su máxima razón para luchar y obtener la pre liberación por buena conducta. “Para diciembre, si Dios quiere, ya estaremos en casa festejando la navidad en familia”, concluye.
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