María Teresa Araiza Llaguno, procuradora de la Familia en Coahuila, explicó que a comparación de los periodos vacacionales como el de diciembre y de Semana Santa, durante julio y agosto diversos factores se conjugan para el incremento del maltrato físico y verbal hacia los menores.
“Las madres tienen que mover su rutina, tienen mucho tiempo a los niños en casa, a veces ellas siguen trabajando y viene la omisión de cuidados; familiares o vecinos ven a niños solos en su casa y notifican a la Procuraduría”.
El incremento se refleja en 50% en las quejas que se atienden diariamente y en las que se brinda orientación a familiares, y en los casos que amerita la intervención de la instancia se acude a revisar que los menores se encuentren en condiciones adecuadas para vivir con calidad.
Con gritos, abandono y maltrato físico las madres agreden a sus hijos al no controlar su enojo y tensión, principalmente por problemas económicos y personales.
“Esta situación es preocupante, representa un foco rojo para nosotros”.
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