Las figuras de Tamayo y la Generación de la Ruptura inician para México un entramado de renovación continua compuesta de diversas oleadas culturales, multidisciplinarias, singulares entre cada periodo y con vasos comunicantes más estrechos frente a otras latitudes.
La exposición “Encuentros: Arte Contemporáneo en las Colecciones Locales”, inaugurada el lunes en el marco del Festival Artístico Coahuila 2009, es una mirada episódica a estas oleadas, concentrada especialmente en lo pictórico.
Genealogía radical
Esta exposición, que congrega a artistas mexicanos u originarios de otros países, pero que tuvieron algún contacto con las generaciones mexicanas, como el caso de Carla Rippey o Arnold Belkin, quienes incluso fijaron su residencia en México.
La exposición no tiene un orden específico, lo cual podría tener la virtud de no dirigir la mirada del
espectador.
Acaso, hay ciertas congregaciones basadas en técnicas similares, pero el espectro es flexible. Así, en la misma sala conviven una foto de Gabriel Figueroa y sus emocionales paisajes mexicanos, junto a una foto intervenida del ídolo de la lucha Rey
Misterio.
En este sentido, Rojo y Felguérez aparecen juntos por obvias razones y junto a ellos las pinturas de autores que siguieron esa línea de “geometrismo” con trazos muy particulares.
En el ala derecha de la galería conviven autores jóvenes con consagrados. Soriano y Cuevas aparecen en el muro que precede a la sala donde jóvenes como el catalán Antoni Tapies, el argentino Luis Altieri o el cubano Alfredo Sosabravo. Ya en la sala, un acrílico de Rafael Coronel y un grabado de Toledo conviven con voces nuevas del hemisferio.
Con pinceladas distintas Carla Rippey, José Fors, Arturo Rivera, entre otros, presentan un estudio de identidades en sepias y claroscuros, como invitaciones para que el espectador se descubra a si mismo en el espejo de todas las miradas que componen la exposición.
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