5 lecturas





Saltillo, Coah.- Afirma que no le llegó por herencia, que no fue una búsqueda de toda la vida, que fue algo tan casual como ver ensayar a un amigo y sentir una cierta atracción. Así cuenta Alfredo González su entrada al universo de la música. Con esa modestia, como si fuera cualquier cosa el encuentro de un hombre con lo que lo define.

“Te mentiría si te dijera que traigo el chip de la música de toda la vida. Fue un día que estaba con un amigo, él estaba tocando la guitarra y me dio curiosidad. Y así empezó esto, él me estuvo dando clases. Allí inició todo. Ahorita mi estilo de música, con el que más me identifico, es la trova.

“Tengo ocho años en el mundo de la música. Actualmente estoy de cantor en la parroquia Santa María Reina, me dedico también a cantar en la peña los fines de semana, cubro eventos privados. Soy originario de Monterrey, al tiempo en que llegué a Saltillo me decidí a meterme en la música de una manera más profesional”, afirma con temple.

Así narrado, Alfredo la pone muy fácil. Quizá porque en sus manos ese encuentro con la música ha sido precisamente así de fácil y natural.

Encuentro con la trova

Aunque Alfredo es también compositor, el repertorio que suele tocar está integrado mayoritariamente por temas de los grandes de la trova. La elección no es caprichosa. Sucede que este joven talento tuvo con este género una poderosa identificación.

“Yo creo que fue la música con la que más me identifiqué. Tengo una canción presente, ‘Rumina’, que fue una de las primeras que me hizo click. Después escuché ‘Cartas de un León a otro León’ de Juan Carlos Vallejo y esa fue con la que más me ganché. A partir de él todo ha sido una búsqueda de géneros, de autores, de posibilidades en este género”, asegura.

Entre sus mayores influencias están Hernaldo Zúñiga, Alejandro Santiago, entre muchos otros grandes, pero hay dos que tienen su particular devoción.

“Uno de los grandes, uno que será siempre pilar y motor de los trovadores, es el señor Silvio Rodríguez. Yo tengo muy claro que en el mundo de la trova —lo decía Alejandro Filio en uno de sus conciertos— en temporadas de lluvia llegan unas cuantas gotas de inspiración a ciertos trovadores, pero la nube más alta se para siempre en la casa de Silvio
Rodríguez.

“Otro del que me gusta mucho la forma de su música es Alejandro Filio: un canto comprometido, con respeto y compromiso. Y quiero seguir en esta línea”.

Florece el compositor

Con esas fuentes Alfredo ha cimentado una carrera de compositor de la que próximamente tendremos noticia.

“En este año, tengo planes para julio, vamos a aterrizar las ideas y grabaremos un par de canciones propias. Ahora tengo aproximadamente más de 20, pero entre ellos hay temas que no me han convencido. De esos tengo unos ocho a los que sí les apuesto mucho.

“Creo que en ellos pude plasmar lo que estoy viviendo y lo que estoy sintiendo. Me comprometí con esto y voy a sacar sólo los temas que me gustan y ojalá les lleguen a gustar a la gente”, afirmó.

Alfredo no tiene una línea específica de composición o un tema que le obsesione. En realidad su bandera ha sido la de explorar tanto como se pueda por medio de su guitarra.

“Yo creo que en estos temas le he cantado un poquito a todo. Hay temas de amor, hay temas de encuentros, desencuentros, hay temas de esperanza, de lucha. Creo que está variado el rango de lo que me interesa. Trato de cantar un poquito al país, a lo que nos está pasando”, reflexionó.

Además también ha visto en la trova un género flexible, suficientemente generoso en sus estructuras como para permitirle jugar con posibilidades.

“Creo que la música en general toda es hermosísima, entonces creo que es muy amplia. Tengo la idea de que no debemos cerrarnos a ningún estilo de música. A veces hemos metido en la trova un violín, un teclado, hacer otro tipo de cosas, mientras suene muy bien y sea muy interesante. He hecho mezclas de muchos tipos”, considera.

Sobre el escenario

Alfredo encontró puertas abiertas en la peña Rincón Santa Lucía y hasta ahora continúa allí, todos los jueves, procurando que cada noche sobre el escenario, que cada experiencia sea única. La magia de la música, aún a pesar de su precisión matemática, siempre permite las
sorpresas.

“Cada recital o cada concierto es para mí una experiencia impactante. Cuando inicié en esto de la música nunca pensé que llegaría a tener tantas satisfacciones. A lo mejor durante un tiempo lo ves desde el plano económico, pero esto además me ha servido mucho en mi vida. La trova y este tipo de espectáculos da para esto: es algo muy íntimo y las fibras sensibles de las personas salen a relucir. Eso es algo sorprendente”, dice con convicción.

Cada recital tiene su humor, impone sus reglas, su atmósfera particular. Aún así hay temas que Alfredo tiene probados y con los que sabe que no hay falla.

“Hay una canción que me gusta mucho que se llama ‘Cuentos Compartidos’. Es mi favorita y a la gente le gusta mucho. Hay un tema de Hernaldo Zúñiga que desde hace tiempo se está convirtiendo en una de las favoritas, se llama ‘Creciendo’, y pues las clásicas de Silvio Rodríguez”, informa.

Alfredo comenta que sobre el escenario ha descubierto su vocación. En cada acorde encuentra una posibilidad para su vida, en cada roce de la guitarra surge un murmullo que le dice que, aunque parezca tan casual, está donde debe de estar y que tiene en sus manos lo que necesita para darse a entender con la gente.

“En el escenario estamos mi guitarra y… un hombre que realmente expresa lo que es por medio de la música, expresa lo que siente y lo que vive, porque es algo que realmente se hace con pasión. Es una música sin máscaras y por ello hay una persona sin máscaras la que se les ofrece en la peña. Ustedes verán a un hombre que además tratará de hacerles la velada agradable”, afirma.







Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb