Ramírez Morales dijo que al percatarse a inicios de este mes de los golpes que presentaba la pequeña en la cabeza y el rostro, acudió a la oficina de Atención a la Violencia, que depende de la Procuraduría de la Familia, para solicitar la custodia de la pequeña, que vive con su hija y su pareja de nombre Jesús, petición que le fue negada al argumentar que la responsabilidad de sus cuidados recae en la madre.
“Me preocupa que la niña demuestra miedo cuando le mencionan a su papá Chuy, le he pedido a mi hija que no se ciegue, que abra los ojos, porque la niña está muy chica para que la estén tratando mal”.
La abuela precisó que la pequeña ha manifestado a través de señas que además de pegarle, la pareja de su hija le hace tocamientos, razón por la que recurrió a la opinión de un médico al tratarse de una situación delicada; sin embargo, en la Unidad de Atención a la Violencia, le indican que es muy improbable que la menor pueda hacer esa clase de señalamientos debido a su corta edad.
“Espero que no me equivoque y que la niña no esté en peligro, por eso pedí que me cedieran los derechos sobre ella; pero el licenciado del DIF me dijo que eso no es posible, solamente citó a mi hija y nunca mandaron a llamar al muchacho, a ella le dijo que si la niña vuelve a presentar golpes hasta ella podría alcanzar cárcel”.
María Esther Ramírez, sostuvo que el miedo que manifiesta la niña cuando mencionan a la pareja de su mamá, así como actitudes que ha tomado como esconderse, o pedir que no haya nadie presente cuando la visten, son un signo de que algo peor le podría estar ocurriendo.
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