Mientras pasaba por uno de los terrenos que más se afectó por la creciente del pasado 5 de julio, las llantas se hundieron por la gran cantidad de cascajo que se aglonmeró en el lugar y tuvo que ser estirado por otro de los camiones que ya estaba avanzado en el camino.
La unidad no pudo avanzar más ya que las toneladas de víveres no le permitían pasar libremente por el cascajo que se hallaba sobre el terreno.
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