Al respecto, Delia Ovalle Guerrero, asistente del departamento, dijo que existen algunas familias procedentes del sur del país con quienes se ha tenido una cercanía mucho más directa tras hacer trabajar a sus hijos para ayuda de sus hogares, quienes con mayor frecuencia se ve que junto con sus hijos venden diferentes objetos o productos a la comunidad.
Destacó que en Acuña se tienen alrededor de 20 casos detectados de menores que trabajan vendiendo curiosidades o productos comestibles, de los cuales el 50 por ciento no estudian porque ya concluyeron con la secundaria y no desean continuar o se casan, entre otros aspectos.
Hizo ver que uno de los puntos más importantes es que el DIF municipal no tiene la capacidad jurídica para quitar a menores que están en riesgo al trabajar en las calles; otro es que no se tiene un espacio para albergarlos toda vez que las casas hogares están hasta el tope y sólo un fundamento grave permitiría resguardar al menor.
Puntualizó que la ciudadanía debería de denunciar todos los casos que hay ya que el DIF tiene detectados algunos, pero se sabe que existen muchos más en los que se necesita actuar viendo el por qué están trabajando y en qué se les puede ayudar.
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