Con limitadas comodidades creció con sus hermanos Jorge y Juan, bajo los cuidados de su abuela María Elena Leyva, mientras su mamá María de los Ángeles Quintero Leyva, se dedicaba a trabajar.
A sus 63 años de vida, María Elena se mantiene tan activa como en su juventud; enfrenta la responsabilidad de sacar adelante a sus tres nietos y su esposo Marcos Quintero Jasso, que quedó discapacitado recientemente, a consecuencia de la diabetes.
En la elaboración de hojarascas, empanadas y galletas, que hace en su propio hogar, encuentra la manera de obtener ingresos extras y hacer rendir el gasto familiar, sobre todo desde que su nieto Brayan Daniel Barrera, fue diagnosticado con leucemia.
“Durante un tiempo le hacía la repostería a Choco Arte, pero como cerró ahora sólo hago por pedidos”.
La necesidad, obliga a María Elena, a planchar ropa ajena; además hace tres años aprendió a tejer y encontró en esta actividad la oportunidad de hacer bufandas para vender.
Para sentirse útil, Brayan Daniel que estudia actualmente en el CBTIS 34, ayuda a su abuela a tejer las bufandas, preferentemente con el bastidor.
Este mes, el Grupo de Apoyo a personas con Cáncer les donó estambre para hacer las bufandas, a modo de ahorrarles el gasto en la materia prima.
Por medio del proyecto Tejiendo Vidas con Esperanza, el domingo anterior se dio a conocer el caso de Brayan Daniel Barrera Quintero, -un adolescente, que pese a su enfermedad trata de llevar una vida normal-, con la intención de convocar a la sociedad a apoyarlo a él y a su familia.
El primer llamado, logró hacer eco en una persona que de manera voluntaria, se trasladó de la colonia Los Espejos para ofrecer terapia de relajación sin ningún costo para el joven y de algún modo descargarlo un poco del estrés que le provocan las quimioterapias.
La atención fue agradecida por María Elena, por el hecho de que una persona se haya tomado el tiempo para ofrecer cuatro sesiones de su servicio sin esperar nada a cambio.
“Esta semana también vino un señor con el que yo trabajé hace varios años, hasta que se fue con su familia a vivir al otro lado, le trajo una chamarra a mi esposo, y a Brayan, le dio un donativo para sus gastos”, expresó.
Brayan Daniel
Hace un año, en la víspera de la Navidad, Brayan Daniel pasaba la etapa más difícil cuando el cáncer de sangre que desarrolló sin aparente explicación, lo dejó en un estado de suma gravedad.
Sin embargo su juventud y la oportuna atención de los médicos del ISSSTE a nivel local y posteriormente en la Clínica regional del ISSSTE en Monterrey, lograron mantenerlo con vida y hoy está para contarlo.
Originalmente cuando empezó a recibir quimioterapias, le informaron que el tratamiento se prolongaría por tres años, en su última cita a inicio de este mes, le indicaron que es probable que autoricen su alta en enero próximo.
Mientras se recupera, Brayan vive con aparente tranquilidad, ha regresado a jugar futbol con sus amigos de la colonia, e incluso con mayor rendimiento que alguno de ellos, comenta con humor Jorge el mayor de sus hermanos.
Por ahora, el jovencito, no piensa en lo que le deparará el futuro; en la escuela no le ha ido tan bien debido a las constantes ausencias, sin embargo, sabe que su única responsabilidad es estudiar y corresponder al respaldo que recibe de su padrino Héctor García.
A punto de finalizar el segundo semestre, Brayan hace su mayor esfuerzo; cursa la especialidad de técnico en informática, aunque habría deseado estar en mecánica o electrónica.
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