La noticia de su llegada causó conmoción, a tal grado que desde temprana hora de ayer, más de dos mil personas se arremolinaban a las afueras del edificio deportivo para ser testigo y participante del mensaje de paz y poder de curación, que el humanista de origen francés lleva alrededor del mundo.
Enfermos de cáncer, personas con discapacidad, almas que se ungen en la depresión emocional, creyentes de Dios, ateos, miembros de diferentes corrientes políticas, ricos y pobres, niños, adultos y ancianos, todos empujados por un deseo incontenible y apasionado por remediar el mal que los aqueja.
En cuestión de minutos, gradas y sillas se poblaron completamente, nadie abandonaba su lugar, el ambiente se cargaba de expectación, “estoy que no me la creo, él tiene el don de curar las almas, de sanar el malestar del cuerpo, y lo tendremos frente a nosotros, es un verdadero regalo”, mencionó doña Inés García, una de las miles de personas que aguardaba la salida del considerado “hombre de paz”.
La espera se alargaba, pero parecía que el tiempo se hubiera detenido, aún si eran creyentes o escépticos de los dones de René Mey no había réplicas, sólo alegría, un mundo de fe, expectante a lo que ocurriría.
Y de pronto, sin muchas fanfarrias sucedió, la figura espigada de un hombre apareció desde el fondo del auditorio para dirigirse al escenario.
Su caminar enérgico, ataviado en pantalón negro y camisa amarilla, una sonrisa abierta y ojos azul claro, arrancó una avalancha de aplausos, de admiración, de devoción entre aquellos que a su paso se persignaban, de anhelo por encontrar la cura a sus males de tan sólo estrechar su mano, de asombro al no poder creer ser parte de dicho evento.
René Mey tomó posesión del escenario, y con un español cargado inevitablemente del acento francés, se esforzó por especificar las condiciones en las que se llevaría a cabo la sanación; no sin antes agradecer la invitación de mujeres empresarias y titulares de asociaciones civiles, encabezadas por Ana de la Fuente y Silvia de Villarreal, por permitirle pisar tierra monclovense.
Las instrucciones fueron sencillas, todos tendrían acceso a una hoja en blanco para que escribieran su petición, misma que sería depositada en una urna para la revisión personal de Mey al término del evento.
“Vamos a empezar la sanación con un poco de meditación, concentración, vamos a cerrar los ojos por unos minutos, quien pueda que se levante, y después voy a pasar con ustedes”, explicó brevemente el francés, que a partir del 2007 estableció su fundación en México, la cual tiene como objetivo ayudar a todas las personas que se encuentran en condiciones de desigualdad social, económica, física y moral.
Sin titubear la mayoría obedeció, esperaron a que Mey se concentrara, meditara, y acto seguido las tres primeras filas dispuestas sobre la duela del auditorio, la mayoría compuesta por personas con alguna discapacidad, recibieron el “toque” de sanación de quien se declara sin afiliación política o religiosa, René Mey.
De cabeza a pies, los cuerpos de los creyentes en este hombre eran repasados por la técnica de regeneración celular a través de energía y espiritualidad que ostenta el humanista francés; breves minutos que los congregados disfrutaron enteramente, pues estaban seguros de que la energía divina de este sanador llegaba a remediar sus problemas espirituales o físicos.
RENÉ MEY: VIDENTE
Para el luchador humanitario, René Mey, la única limitante que existe para curar cuerpo y alma es la voluntad de la propia persona, pues aseguró que su encomienda de sanar no es un don, sino una cualidad que todos pueden ejercer.
“Yo no nací con el don de sanar, nací vidente, es algo natural, no lo descubrí; la sanación no es un camino, no es un don, todos tenemos acceso.
Es sabiduría de hechos no intelectual, la fe no es una religión, yo estoy fuera de la religión o política; cuando hablamos de fe, es hablar de hechos, sentidos, compasión”, aseguró categórico el francés, quien ha prestado su ayuda a enfermos de cáncer, terminales, ciegos, con leucemia, o cualquier discapacidad, y los ha ayudado a sanar.
“Creo que la más grande fuerza y mejor camino (para sanar) es la simplicidad, la humildad, porque a veces no se explican los resultados pero para mi es algo natural que cualquier otra persona puede hacer lo mismo que yo, y más”, sostuvo.
MÉXICO, CORAZÓN DE FE
“La gente” fue la respuesta inmediata de René Mey al cuestionamiento de qué es lo que más le gusta de México, pues aseguró que su población es símbolo de fe.
“Me encanta (la fe de México), yo sé que es un pilar para mi que me permite ayudar a miles de personas”, agregó Mey, quien realiza actualmente una gira de sanación por el país, para después internarse en América del Sur a principios de 2012.
“Para mi es importante que yo pueda traer a otro país (diferente a Francia), la fe. Yo conozco muchos países del mundo y (México) es el único que sabe dar su vida por humanidad, por ayudar a los demás”, manifestó el que podría denominarse como ermitaño, pues después de sus conferencias no entabla contacto alguno con la sociedad.
“Es importante seguir un aspecto, una intuición, una forma de inteligencia diferente, porqué de México tomo mi base; yo puedo seguir el ejemplo de los mexicanos que puedo llevar a otros países”, sentenció.
2012: MÉXICO SIN VIOLENCIA Y DE ECONOMÍA ENVIDIABLE
Consciente de la ola de violencia que se ha desatado en el país, René Mey aseguró que en el 2012 la calma volverá al país, además de alcanzar un nivel económico envidiable.
“Yo sé y es seguro que va a empezar a estabilizar la violencia en principios del año, más o menos en febrero. Y va a empezar a bajar en septiembre del 2012, y poco a poco va a acabar, seguro que sí. Lo percibo y lo sé, va a ver que es cierto”, vaticinó enfático con un español cargado de acento francés.
“Este es el último daño que va a recibir México con el problema de la violencia, el último daño que va a recibir en su vida. Yo sé que en el futuro México va a subir a un nivel de economía muy alto, porque aquí tienen tierra, mineral, mucha cosa; va a subir en los años que viene a un nivel de economía muy grande”, indicó el vidente.
Aprovechando la presencia de autoridades del DIF, Presidencia Municipal, empresarios y organismos no gubernamentales a su evento, Mey afirmó que buscará resarcir la comunicación entre los pobladores para que el clima de inseguridad acabe.
“Quiero hablar, explicar qué hacer en la ciudad, porque pienso que falta la comunicación con la gente y es importante saber qué es lo que pasa en la ciudad, tanto de cosas buenas y malas como la violencia, que es un problema muy grave, para que México viva sin violencia”, manifestó.
NO SABEMOS AMAR
De acuerdo al humanista francés, la enfermedad existe dentro de tres puntos básicos; la herencia familiar, el ambiente en el que se desenvuelve el hombre y la emoción, pero es ésta última la que más daño causa en el ser humano, pues el no saber amar es lo que produce los padecimientos físicos y mentales.
“Lo que despierta la evolución de nosotros es emocional, el problema grave es que queremos transmitir lo intelectual, pero no aprenden a amar, ése es el problema grave de la humanidad, no saber amar”, enfatizó el entrevistado.
FIN DEL MUNDO EN 2012, FALSO
“El 2012 es una cosa natural, es una historia del planeta, vivimos dentro del universo donde la ciencia no sabe dónde está el fin... cada planeta transmite una energía diferente, igual que la Luna (y sus efectos cambiantes en el ser humano).
Los mayas u otras civilizaciones avanzadas pueden hablar de profecía del 2012, pero existe un trasfondo que la gente no entiende, una profecía de visión que se percibe con una imagen y un sentido”.
“En el 21 del 12 (diciembre) del 2012, es una alineación de varios planetas, una concentración de energía de varios planetas a una sola energía, y en la tierra va a ser un impacto muy grande, y no sabemos qué va a pasar. A fin de 1800 empezó el modernismo, que es un despertar de conciencia, y en 2012 somos preparados, listos, todo va a estar muy bien”, comentó.
EL PARAÍSO EXISTE
“El alma (después de la muerte) se va a un mundo que es el paraíso, desde el delincuente a la mejor persona de la humanidad, todos van al paraíso, (pero) dentro del paraíso existen varios mundos, dentro de Dios existen muchos mundos diferentes”, manifestó el vidente René Mey.
“En ningún momento perdemos el contacto con Dios, porque en todos lados del mundo sea una isla o montaña perdida que no tiene contacto con la humanidad o la sociedad, lo primero que vamos a encontrar en el lugar es una estatua de Dios o un dios , no importa su evolución, forma o creencia, en cada uno toma una interpretación diferente, existen varias religiones pero un sólo Dios”, declaró el sanador.
“Cada persona va a un mundo que merece, una persona que hace mucho daño a los demás va al mismo paraíso que aquella que ayuda a los demás, pero viven en paraísos de mundos diferente, cada persona está donde puede vivir su conciencia”, finalizó el francés.
VISITA A SOBREVIVIENTES DE ACCIDENTE AÉREO
Después del desplome del helicóptero en el que viajaba el secretario de Desarrollo Metropolitano de Edomex, Fernando Alberto García Cuevas, quien fuera reportado en estado delicado, el humanista René Mey acudió a la Ciudad de México para aplicar la técnica de regeneración celular a través de energía y espiritualidad que maneja, en busca de la sanación del funcionario público Cabe recordar que fue el pasado 21 de octubre que se dio a conocer la noticia del accidente en donde fallecieron dos personas y dos más resultaron gravemente lesionadas, por lo que René Mey aprovechó su gira por México para brindar su ayuda antes de dirigirse a la ciudad de Monclova.
| Comparte ese artículo: |
|



