La idea del “teletrabajo” puede evocar imágenes de teclear en pijama con una taza de café en la mano, pero la investigación sugiere que atender las exigencias de la familia y de la actividad profesional en el espacio doméstico implica un gran desafío.
El autor del estudio, Timothy Golden, aclara que el trabajo desde casa no implica únicamente las tareas desempeñadas en el hogar en los horarios convencionales, sino también la capacidad de desconectarse de ellas durante la noche y los fines de semana. En cierta manera, el tiempo destinado a la vida personal puede ser absorbido por las tareas profesionales.
A 316 personas entrevistadas que trabajaban desde casa en horario comercial para una gran empresa de computadoras, Golden les pidió que se manifestaran de acuerdo o no con determinadas afirmaciones del tipo: "debido a las presiones en el trabajo a veces me siento demasiado estresado para hacer las cosas que me gustan cuando estoy en casa" o "como estoy siempre estresado con las responsabilidades familiares tengo dificultades para concentrarme en el trabajo". La mayoría de los participantes de la investigación eran hombres, de los cuales el 88% tenían hijos. Golden también midió su nivel de exaltación.
El investigador descubrió que los entrevistados sujetos a más conflictos profesionales y familiares también presentaban niveles más elevados de agotamiento relacionados con el trabajo. Estudios anteriores demuestran que tales conflictos causan fatiga física y emocional, que afecta a la capacidad de lidiar con presiones. Como resultado de ello, los trabajadores no consiguen desempeñar bien su trabajo o enferman con más frecuencia.
El hecho de tener que recordar constantemente su papel en casa puede ser parte del problema, sugiere Golden en un artículo de la MSNBC.
Golden cree que los gerentes deberían analizar más de cerca los programas de trabajo en casa para asegurarse de que el ambiente laboral de los empleados no esté afectando su salud mental. Sin embargo, resalta que dichos programas pueden resultar beneficiosos si son implementados de forma adecuada.
Muchas personas resaltan las ventajas de no tener la necesidad de desplazarse o de contar con un espacio de trabajo en el que se sienten más a gusto, pero es muy importante separar la vida profesional de la familiar, alerta Golden.
CINCO PRINCIPIOS BÁSICOS PARA TRABAJAR EN CASA
Una de las publicaciones más interesantes de la Red sobre el mundo del teletrabajo es, sin lugar a dudas, “Home Office Warrior”. De ahí, extraemos un completo artículo en el que nos ofrecen los cinco consejos fundamentales que hemos de tener en cuenta si vamos a trabajar desde nuestro domicilio.
La idea que traslada, es que trabajar en una oficina y teletrabajar no pueden ser dos planos totalmente separados, sino que hemos de hacer lo posible por trasladar nuestros hábitos y rutinas laborales a nuestro hogar.
REPITE CONMIGO: ¡ESTOY TRABAJANDO!
Es importante que si trabajamos en nuestra casa seamos no sólo capaces de crear un ambiente de trabajo, sino de transmitir a las personas que nos rodean de que estamos trabajando. Tenemos que dejar muy claro que no aceptaremos interrupciones por cosas banales, para salir a pasear o para recibir llamadas de teléfono intrascendentes.
La realidad es que al estar en casa muchos no asumen que nuestra casa es nuestra oficina y asumen que sigue siendo ese espacio en el que visitar a los amigos. Es importante por lo tanto tener nuestro propio horario, como si estuviésemos en la oficina: respetarlo y hacerlo respetar, ser estrictos a menos que no haya algo realmente urgente que requiera nuestra atención.
AUTODISCIPLINA
Si la primera fuente de distracción proviene normalmente de nuestro entorno familiar/social, la segunda (cuando no la primera) es nuestra falta de disciplina. Al trabajar en casa, donde “teóricamente nadie nos controla” las distracciones a las que nos exponemos son bastante numerosas. El simple hecho de tener a mano una televisión en la que desconectar “unos minutos”, un frigorífico para prepararnos un tentempié o un cómodo sofá en el que leer la prensa, no nos ayudan precisamente a concentrarnos.
Si a esto le sumamos que en casa hay muchas otras cosas que requieren nuestra atención, como ese grifo que gotea, la compra del fin de semana, o los niños que ése día no tiene colegio, nos enfrentamos a un escenario en el que hace falta disponer de altas dosis de autodisciplina para trabajar lo justo y necesario, sin arrastrar nuestra jornada laboral a 12 o más horas por las constantes “intrerrupciones”.
NO ESCATIMES EN TECNOLOGÍA
Casi todas las personas que trabajan desde sus hogares suelen hacerlo con un ordenador conectado a Internet. La mayoría de la información con la que trabajan está almacenada en el disco duro de ese ordenador, así como sus contactos, calendarios, proyectos, etc. Con esto queremos decir que la tecnología es, para el teletrabajador, su medio de vida, por lo que no puede permitirse el lujo de confiar en equipos obsoletos o conexiones ADSL con un servicio de soporte que brilla por su ausencia.
Además, el teletrabajador deberá tomar la precaución de realizar copias de seguridad de todo su trabajo si no quiere, el día menos pensando, comprobar espantado como se derrama su zumo de naranja sobre la CPU, se produce un cortocircuito y pierde todos sus preciosos datos hasta saber cuándo. Además no está de más tener un equipo B por “si acaso” que nos saque de un apuro y que, evidentemente, no tiene por qué ser de de último modelo.
PRODUCTIVIDAD Y ORGANIZACIÓN
No pretendemos en MuyPymes convertir a todos nuestros lectores en fanáticos del GTD, pero almenos sí que recomendamos unas bases mínimas de organización del espacio de trabajo. Resulta bastante frustrante pasar media hora buscando ese archivo tan importante que hemos almacenado en no se sabe qué directorio, o encontrar esa tarjeta en la que hemos apuntado “ése número indispensable”.
Muchos son de la idea de “yo me organizo en mi caos” y es verdad que las personalidades creativas suelen tender hacia la dispersión y la desorganización pero aún así, las bases de un orden mínimo son importantes.
NUESTRO ESPACIO PROPIO
Lo ideal es que el teletrabajador pueda disponer de una habitación propia en su hogar que pueda considerar “su oficina”. En muchos casos esto no es posible, pero aún así, ha de hacer lo posible por crear un espacio que sea suyo, propio, de nadie más. En el fondo, la idea que subyace es trasladar esa parte de la gran oficina en la que estamos acostumbrados a trabajar a nuestro domicilio, un espacio al que nadie se le ocurriría entrar sin preguntar o desordenar nuestras cosas.
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