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Saltillo, Coah.- Hace 93 años un tren se descarriló cerca de Ramos Arizpe, viajaban personas y animales, la mayoría estuvo a salvo, pero nadie sabía qué hacer con los cerdos. Fueron vendidos a los propietarios de una tienda de abarrotes en Ramos Arizpe. Era 1920 entonces, cuando por accidente la familia Alanís inició el negocio que años después rinde frutos.

Ahora, en 2013, la Empacadora Alanís, empresa de tradición saltillense, es sólida ofreciendo más de 30 productos. Chorizo seco, fresco, carne seca, tocino, jamón, manteca y el único chicharrón de aldilla son parte de la lista de productos que son reconocidos por el sabor norteño y de calidad.

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Fabricados por las manos de coahuilenses con las mismas recetas que hace más de 90 años se distribuyen en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y parte de Veracruz, terreno que han ganado con esfuerzo.

La historia de esta empresa coahuilense se remonta a 10 años después de iniciada la Revolución Mexicana, cuando proveniente de Villa de Santiago, el matrimonio de Francisco R. Alanís Marroquín y Carmen García de Alba de Marroquín, llegó a Ramos Arizpe para emprender una tienda de abarrotes.

Sus hijos, con ayuda de sus padres, Francisco, Benjamín, Fidelio y Manuel, iniciaron formalmente la empacadora de carnes, elaborando el chorizo Selecto, que ponían en cajitas con 12 trozos, pero pronto Manuel se separó de la sociedad, y continuaron los tres con el negocio familiar.

Años después se integró los hijos de cada uno: Francisco, Ricardo y Óscar. Sobre la fabricación de embutidos, aprendieron sobre la marcha, supieron aprovechar todo el cuerpo del cerdo: desde la cabeza hasta las patas, con lo que fueron extendiendo la variedad de sus productos.

La empresa quedó a cargo de estas tres familias, pero años después, Ricardo y Óscar, quienes todavía viven, decidieron vender parte de sus acciones, las que fueron adquiridas por su hermano Francisco, que falleció a los 84 años, en 2009.

La fama y prestigio de la empacadora han generado hasta la composición del corrido “Tres Cochinitos Valientes”, que narra la historia de un trío de cerditos que serán convertidos en carnitas Alanís.

CUARTA GENERACIÓN

“La ultima instrucción que dio papá antes de morir fue que se comprara un terreno y se hiciera una planta” explica, Jorge Alanís Canales, quien forma parte de la tercera generación familiar, y que ahora junto con sus hijos Jorge y Francisco lleva las riendas de la empresa.

“Yo le ayudé a mi papá, en tiempos sí y tiempos no, me gusta la política y lo fui combinando, año y medio antes de que muriera mi papá, mi hijo Jorge estaba estudiando en Monterrey y él lo convenció de que se viniera a estudiar a Saltillo y vino a ayudarle”, explica el también diputado del Congreso de Coahuila.

“La empresa ha llegado a su cuarta generación, yo vengo en ratos, tengo mi trabajo de diputado, en vacaciones y en ratos les doy la mano pero la empresa la llevan Jorge y Paco, mi otro hijo que en mayo se graduó y también se incorporó”, platica en la sala de juntas de la planta, en el parque industrial Ramos Arizpe.

Acompañado de su padre y su hermano Francisco, Jorge Alanís Verástegui explica que se han mejorado los procesos de producción y manufactura, pero se conservan las viejas recetas que han marcado el sabor de sus productos.

“Nuestro mercado es Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, parte de Veracruz también y ciertos productos que no requieren refrigeración los distribuimos en todo el país, como es el caso de la aldilla, chorizo selecto y la carne seca, algunos hoteles como el Quinta Real de Villahermosa, nos compran carne seca para el machacado, porque así lo pide el chef; dependencias del Distrito Federal también piden aldilla”, señala.

Son 54 personas las que conforman la plantilla de la Empacadora Alanís, todos son coahuilenses, de Saltillo y Ramos Arizpe. “Queremos seguir siendo una empresa 100% mexicana, queremos certificarnos y ampliar la venta a más estados de la República, distribuir a un porcentaje más alto”.

Para Jorge y Francisco ha sido un reto difícil iniciar el proyecto de una planta de alimentos, están conscientes de la responsabilidad que se tiene. “Fabricamos productos que la gente se va a comer, pero hacemos los productos muy bien, es gratificante ver que a la gente le gusta y que los empleados, los socios, se dan cuenta que los productos que hacen son buenos y que vale la pena consumirlos”.

Francisco, de 24 años, está seguro de que la tradición familiar continuará por muchos años. “Esto es un legado que nos dejaron y es un orgullo formar parte de esto, mi hermano Jorge me ha enseñado, también mi papá, es un compromiso de trabajo, pero es más familiar por ser un patrimonio que se construyó paso a paso”, dice, afuera del área de producción de la empacadora.

Hábilmente los hermanos Alanís Verástegui recorren los pasillos en donde se fabrica, se procesa el chorizo, se corta la carne de cerdo, se ventila y se empacan todos los productos con sello coahuilense.



La historia de una empacadora…

1918. Los hermanos Benjamín, Fidelio, Francisco y Manuel Alanís vivían en Ramos Arizpe, donde tenían una tienda de abarrotes y ocasionalmente hacían chicharrones y comercializaban carne de cerdo.
1920. Inician formalmente una empacadora de carnes, principiando a elaborar el chorizo Selecto de cajitas con 12 trozos, cuyo empaque perdura hasta ahora conservando su misma calidad y exquisito sabor.
1945. Los fundadores de la empresa se retiran dejando al frente de ésta a sus hijos Ricardo, Óscar y Francisco Alanís.
1950. Se inició el enlatado de productos y hoy en día se cuenta con una amplia variedad: carnitas, chicharrón en salsa verde, barbacoa, menudo, pozole, frijoles a la charra, salchichas de Viena, jamón endiablado.
1993. El chorizo Selecto, líder de los productos de la empresa, cambia su empaque interior envasándose al vacío, prolongando su duración por un año conservando su aroma y sabor originales.
2013. Después de una larga historia se cumplen 93 años, la empresa sigue ofreciendo al público su tradicional chorizo Selecto y sus productos de alta calidad, elaborados con carnes seleccionadas y bajo las más estrictas condiciones de higiene, contribuyendo así a fomentar el lema de la empresa: “Prefiera usted lo que el país produce”.

» La Empacadora Alanís conserva el local de la calle Zaragoza, en el Centro Histórico de Saltillo, en donde actualmente se ofrece chicharrón y carnitas diariamente.