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Monclova, Coah.- La Universidad Autónoma de Coahuila mantiene bajo investigación y separado del cargo al encargado de Servicio Social de la Unidad Norte, Juan Pablo Valdés Vela, ante la denuncia de que vendió cartas de liberación a alumnos de diferentes escuelas y facultades.
De acuerdo con el coordinador, Felipe Morales, la investigación la realizan autoridades centrales de la Universidad, pues el caso se denunció en Saltillo desde finales del año pasado.
“Juan Pablo estaba en el departamento donde se hacían los programas de servicio social, hace dos semanas en información con el departamento de Saltillo se nos pidió que fuera separado de ese puesto, precisamente para platicar con él y obtener información; la Universidad no acepta que se cobre por el servicio social”, afirmó Morales.
De lo que se trata es que el servicio social verdaderamente beneficie a la sociedad, que sea efectivo, llevar los apoyos al asilo de ancianos y a otros sectores vulnerables, por eso la Universidad no acepta que un servicio social se cobre, indicó.
Juan Pablo Valdés Vela es hermano de quien fuera por dos periodos Coordinador de la Unidad Norte, Ricardo Valdés Vela, y de acuerdo con algunos de los denunciantes, el cobro por la liberación del servicio social data desde ese entonces.
Según algunas fuentes, desde hace cinco años, Juan Pablo Valdés operaba el departamento de Servicio Social, y aseguran que cada semestre pedía a un promedio de 40 estudiantes a cada escuela de la unidad para hacer el servicio social a quienes cobraba 100 pesos semanales durante los seis meses que duraba el ciclo, eximiéndolos de hacer el servicio y otorgándoles la carta de liberación.
El asunto empezó a ventilarse porque algunos de los estudiantes que pagaron no recibieron la carta de liberación del servicio social, y ellos mismos se encargaron de elevar la queja ante autoridades universitarias, primero a nivel local y luego ante la Rectoría, trascendió.
“A finales del año pasado llegó a Monclova el ingeniero Ávalos, encargado de Servicio Social en Saltillo, a poner orden porque ya eran muchas las quejas que se recibían allá, y en las oficinas locales también llegaban mamás o esposas de los alumnos, o los propios alumnos a reclamar la carta de liberación que ya habían pagado”, admitió personal académico de la unidad norte.
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