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Ciudad de México.- Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), organismo descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), informó que después de una serie de negociaciones, su Consejo de Administración aprobó una reestructura en relación con el adeudo que tiene Mexicana de Aviación, por concepto de abastecimiento y suministro de combustible, cuyo adeudo asciende a poco más de mil 300 millones de pesos.
Después de diversas pláticas entre ASA, uno de los principales acreedores de la aerolínea, y el conciliador administrador del concurso mercantil, ambas partes suscribieron un acuerdo en el cual Mexicana dará en pago a ASA la totalidad de los bienes que tiene garantizados con el organismo, hasta la aprobación de la sentencia de su concurso mercantil.
A su vez, ambas partes se comprometen a celebrar contratos de compraventa a través de los cuales ASA se obliga a vender a Mexicana los bienes garantizados en diversos plazos.
No ven dinero
No obstante, al filo de que finalice la segunda prórroga para reestructurar a Mexicana de Aviación, 10 de febrero, el dinero para el rescate sigue sin llegar.
La SCT insistió ayer en que aún no ha recibido notificación por parte del juez Felipe Consuelo Soto, a cargo del concurso mercantil de la aerolínea, sobre la disponibilidad de los recursos monetarios por parte de Med Atlántica.
Más plazos
De manera extraoficial se prevé que hoy Felipe Consuelo decrete una tercera prórroga del concurso mercantil o que en su defecto, extienda este proceso algunos días más, o quizá por tiempo indefinido.
Dicha decisión, dijeron fuentes cercanas, dependerá de la información que Badín Chernit le entregue al juez sobre el avance del proceso, sin embargo, hasta el momento no se ha informado nada en concreto.
Intentos de rescate
Información de los sindicatos de pilotos (ASPA), sobrecargos (ASSA), y de trabajadores de tierra (SNTASSS) establece que desde octubre de 2010 a la fecha se han interesado en rescatar a Mexicana más de 30 grupos de inversionistas, siendo PC Capital, Iván Barona, e incluso la misma Med Atlántica, en otra ocasión, las que levantaron más expectativas por haberse conocido su proceso ante los medios de comunicación.
TG Group fue otro de ese grupo de inversionistas que se bajó de la puja por Mexicana, camino en el que también han estado presentes otro como el empresario regiomontano Humberto Lobo, así como Union Swiss, estos dos últimos sin avances significativos.
Nafin, se desmarca
Luego de que trabajadores de Mexicana de Aviación y diputados solicitaran un crédito a Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) por 250 millones de dólares, Héctor Rangel Domene, director general de la institución dijo que no existen las condiciones para autorizarlo.
“Cabe señalar que para poder otorgar un crédito, la empresa debe contar con tres elementos: viabilidad financiera, flujo de efectivo y tener garantías que respalden en préstamo”, precisó.
Y, refiriéndose a la situación actual de la aerolínea, dijo: “en este momento esas condiciones no existen”. Por ello, negó poder atender a dicha demanda.
“Esa fue la respuesta que dimos en la reunión donde nos hacían la petición”, aseguró el director de Nafin y Bancomext.
En espera
Rangel Domene está a la espera del fallo del juez que lleva el caso de Mexicana de Aviación para poder recobrar la parte del crédito que la aerolínea le dejó de pagar cuando se dificultó su operación.
“En cuanto al concurso mercantil, la fecha de definición está muy próxima. Se ha mencionado un nuevo interesado pero no hay nada concreto”, refirió.
Y agregó que están a la espera de que el juez determine qué es lo que va a suceder para poder proceder a la venta de las unidades.
“Los aviones están en el aeropuerto a salvo, resguardados y esperamos la resolución del juez para actuar”, declaró.
Se trata de los aviones que Mexicana había puesto como garantía de que pagaría cuando este banco de desarrollo le extendió un financiamiento.
El saldo actual del adeudo es de 820 millones de pesos.
Son en total nueve unidades las que ahora son propiedad de Mexicana.
A decir de Rangel Domene, cada una cuesta entre 6 y 7 millones de dólares, por lo que aseguró que a la hora de venderlos se saldaría la deuda sin ningún problema.
“Los venderemos a los inversionistas que finalmente decidan quedarse con la aerolínea o a otra empresa del sector”, mencionó Rangel Domene.
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