Imagine a un ciudadano canadiense caminando por la calle mientras porta una playera con la reproducción fiel del dios murciélago en terciopelo importado, que adquirió en el Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de México; pues esta playera fue hecha en Mandilandia, en Saltillo.
Ahora piense en los museos más representativos del INAH; ahí también están las creaciones de Ríos, quien tiene dos años en el negocio, surtiendo a los recintos culturales nacionales, siendo el único autorizado a reproducir parte de la cultura mexicana.
“Se trata de transmitir la cultura a través de una imagen estampada en una playera”; señaló.
Producto de desventurados negocios anteriores, surgió la idea de Mandilandia, en donde empezaron vendiendo guantes, mandiles, para después abrir paso a las playeras, que ahora es la parte fuerte, y que desgraciadamente no venden en la ciudad.
Ganar como proveedor del INAH no fue cosa sencilla, sin embargo, innovando con diseños y materiales, fue que pudieron ingresar al selecto círculo que vende souvenirs en dichos recintos culturales.
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