Tags: perú, peru, ministerio de salud, lima, incendio, drogadicción, devida, cristo es amor, comisión nacional para el desarrollo y vida sin drogas, centro para adictos, cedro







Lima, Perú.- "Cristo es amor", el centro para adictos de un barrio pobre de Lima que se incendió con un saldo de 27 muertos, es una de las "comunidades terapéuticas" que funcionan al margen de la ley por la falta de camas para acoger a este tipo de pacientes, advierten varias organizaciones.

Según CEDRO, una ONG especializada en prevención de drogas, en todo el país existen unos 260 centros, pero sólo el 20% de ellos cuenta con licencia y con profesionales para atender a alcohólicos y drogadictos.

"La raíz del problema es que hay una cantidad de demanda de tratamiento y no existe el sistema para poder atenderlos. Desde hace 40 años el número de camas desde el estado sigue siendo casi el mismo. El estado tiene 700 camas para un aproximado de 60.000 a 100.000 dependedientes a drogas", explica Carmen Masías, jefa de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida).

Según ella, los "centros que surgen de manera informal están respondiendo a una demanda de personas" que no pueden ni acceder a las plazas públicas ni costearse el tratamiendo en los centros privados de calidad.

Para Martín Nizama, psiquitra del hospital Noguchi, el problema está en la desprotección de los adictos y los tratos que reciben en centros como "Cristo es amor", a los que la prensa ha llegado a calificar como "cárceles para drogadictos".

"El negocio de estos seudocentros de rehabilitación crece porque se piensa que allí se cura al paciente con el encierro y a golpes, cuando lo que se requiere es de todo un tratamiento científico que empieza con aislarlo", escribe en el diario La República.

Tanto el ministerio de Salud, como la Conferencia Episcopal y organizaciones evangélicas peruanas confirmaron a AFP que "Cristo es amor", en un precario edificio en el que vivían hacinados unos 80 internos, funcionaba de manera clandestina y sin vínculos con las autoridades religiosas.

"Somos concientes de la aparición de iniciativas particulares, seguramente con motivación religiosa que ofrecen programas de ese tipo, pero que no necesariamente dan el cuidado necesario a las personas farmacodependientes", explicó el director ejecutivo del Concilio Nacional Evangélico del Perú, Víctor Arroyo.

Es el caso de "Cristo es amor", que a cambio de 150 soles mensuales (55 dólares) prometía rehabilitación a través de la fe y cuyos responsables, tras ser detenidos este lunes, defendieron su inociencia diciendo "esta es una casa de Dios".

Tras el trágico accidente, el Ministerio de Salud reconoció la falta de recursos y se comprometió a llevar a cabo un mayor esfuerzo de fiscalización.
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