Sí, la música está dentro de nosotros. Pero quien se atreva a meterse con la música cubana debe tener, además de una gracia innata, un don alegre que algunos cubanos llaman “tumbao”. A cuatro años de éxitos y llenos totales en su escenario habitual (El Meneo’s Bar) es indudable que la agrupación Caribe Soul tiene ese don, magnificado por otro más: el de asumir cada tema como una lección.
“Nos llamó la atención la música cubana porque estaba complicada y porque era algo diferente a lo que se hacía en Saltillo. Quisimos aprender esta música y nos juntamos primero cuatro, tocamos el son cubano y después se nos fueron uniendo más integrantes que compartían con nosotros la misma inquietud por estos ritmos del
Caribe.
“Cuando estábamos en Acústica nos pedían mucho ‘El Chanchán’, que es el son tradicional, entonces nos pusimos el reto de sacar esta canción a como diera lugar y luego ya fuimos sacando otros sones.
“Ahí fue donde nació la idea de Caribe Soul, cuando vimos que había la posibilidad de armar un recital con puro repertorio cubano, con el fin de aprender más, entenderlo más. Simplemente nos fue absorbiendo”, afirma Miguel Ángel Rodríguez, vocalista del
grupo.
Puertas abiertas
Caribe Soul, integrado por Rodríguez, Crhi-stian Hernández (guitarra y tres cubano), Eddy Reyes (bajo), Jesús Alanís “Chuchín” (paila y trompeta), Nufo Pérez (saxofón), Víctor Manuel Luna Hoyos (percusión menor), inició la aventura con la necesidad y la inquietud de explorar la geografía musical de Cuba, pero al tiempo se les abrían muchas otras puertas hacia otros ritmos.
“Empezamos a tomar clases con un cubano sobre diversos géneros de música, pero no tardamos en inclinarnos hacia el son, que en sí mismo tiene muchas subdivisiones. Ya cuando montamos el show fuimos agregando elementos, unos miembros entraron, luego salieron y de pronto siguieron colaborando.
“La música cubana nos ha abierto la puerta de otros ritmos, de otras posibilidades; si decidimos nombrarnos Caribe Soul fue porque la música cubana nos abrió las puertas de la salsa de Puerto Rico, el merengue de Dominicana, entre muchos otros”, afirma Édgar Reyes.
“Nosotros tratamos de explorar varios formatos, como el montuno, el songo, timba, que es como una salsa muy revolucionada en las percusiones; la salsa nos la piden mucho y le entramos desde nuestra formación cubana. En fin, la música cubana es muy rica y tiene mucha diversidad”, asegura el carismático “Chuchín”.
Cuentan con la aprobación del público que mejor conoce el género: el cubano.
En una ocasión tuvimos la oportunidad de tocar en Cuba, en un festival en La Habana, donde Coahuila fue el invitado especial, y la gente nos dijo que teníamos el sabor de allá. Tuvimos muy buena respuesta. Incluso nos dijeron ‘los cubanos somos muy sinceros y si se meten con lo nuestro y no nos gusta, ni te aplaudimos’”, afirmó Christian, guitarrista.
Escuela permanente
Cada miembro de Caribe Soul ha encontrado alguna veta particular en la música cubana, no sólo desde lo estrictamente musical, sino también a nivel de identidad, de temperamento, de habilidades. Por medio de esta música han revelado fragmentos de sí mismos que tal vez desconocían.
Ese es el caso de “Chuchín” Alanís y de Nufo Pérez, quienes hallaron en esta música una identidad compartida con su naturaleza funk.
“El sentimiento de todos es más o menos similar. Es la fiesta, y en mi caso, que vengo del funk, ha sido para mí un sentimiento de identificación, de descubrimiento del beat que ya traigo respecto al que voy aprendiendo mientras la canción se desarrolla”, afirmó Pérez.
“Me ha enseñado que uno como músico tiene necesidades y gustos que no conoces, pero esta música es tan flexible que mientras estás tocando de pronto florecen. Curiosamente esta música también te enseña a gozar la música”, reflexionó Alanís.
Christian reconoce que su enfrentamiento a esta música fue radical y que tuvo ciertas dificultades. Lo que le fue facilitando la ejecución fue el entender que el sonido del Caribe, más que interpretarse, se vive como una actitud.
“Lo que yo aprendí con esta música fue a realmente sentir la música, no sólo ejecutarla. Aprender a asimilar cada nota, cada acorde con las respuestas del cuerpo, con lo que te dicta la emoción del momento. Es una conexión realmente disfrutable”, consideró.
Édgar Reyes y Miguel Ángel Rodríguez coinciden en esa noción de goce, pero a la vez asumen a la música cubana como una zona de aprendizaje constante, cuyo rigor es extremo, pero no se deja sentir.
“Para mí esta música es como una escuela; requiere una cierta formación, un nivel, pero además ya tocando no sientes ese rigor que implica. Empiezas a gozarlo y se te olvida que en realidad es difícil”, afirma Reyes.
“Desde el punto de vista del canto, ha sido un reto entender el temperamento de la música caribeña, sus intensidades de acuerdo a géneros, cada zona tiene su feeling, hay mucha improvisación, pero hay que saber dónde meterla. En fin, es una escuela constante”, reflexiona Rodríguez desde su trinchera, la del canto.
Sabor en Saltillo
En nuestra ciudad predomina por tradición otro género rico, complejo y diverso: el norteño, género que por su sociedad con la cumbia y los huapangos ha logrado incubar en los escuchas una buena disposición hacia otros ritmos. Quizá por ello no sorprende que la grey de personas que se han dejado tocar por la tradición caribeña sea cada vez más amplia.
“Hay muy buena respuesta aquí en Saltillo. Nuestro proyecto ya tiene cuatro años, ya tenemos un disco, ya hay gente que viene al Meneo’s exclusivamente para vernos, para bailar con nosotros” asegura Édgar Reyes.
Los miembros de Caribe Soul son originarios de Parras, Torreón, Saltillo y otros municipios de nuestro estado, sin embargo, tienen base en Saltillo desde que se integraron en los dos proyectos en los que participan (Caribe Soul y Acústica), una ciudad que los ha tratado bien y a la que escribieron una canción en
agradecimiento.
Nosotros teníamos la intención de hacer un tema para Saltillo con mucho sabor. Cuando entró el alcalde Jorge Torres al Municipio, nos vio en un evento y nos dijo ‘hay que hacer algo por Saltillo’. Nos encargó la canción para una semana y le estuvimos dando entre todos. De hecho el Ayuntamiento la estaba utilizando para algunos spots. Es nuestra muestra del orgullo que sentimos por esta tierra”, Agregó.
Esta canción se puede escuchar en el disco que recientemente presentaron en el marco del Festival Artístico Coahuila 2009. Un disco que tiene un doble valor: por su sabor y porque fue originado como el producto de una investigación musical.
“El disco está patrocinado por Icocult, Gobierno del Estado y Conaculta. En el disco vienen dos temas de nosotros. Nosotros asumimos ese disco como un proyecto cultural”.
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