Los participantes establecieron la importancia de este problema de salud y plantearon algunas estrategias para atenderlo, a fin de que se controle la incidencia de consumo de drogas entre los jóvenes con este padecimiento, los embarazos y el “bullying”.
VER VIDEO: Mesa Central: Hiperactividad y déficit de atención en niños
María del Carmen López Dávalos
» En los CAM se apoya con el equipo se canaliza y se deriva al médico general y se manda al especialista; necesitamos apoyo y la información dársela a los padres de familia y a los maestros y seguir sensibilizando. Que por los medios de comunicación se haga extensa la información para que se vayan atendiendo.
Jaime López Rivera
» En el consenso de México se establecieron algunas propuestas que es la conformación de diferentes grupos de delegados para atención médica, social, psicológica y pedagógica; conformación de documento base para presentarse en la Secretaría de Salud y universidades, Secretaría de Educación y Cámara de Diputados.
Campañas con farmacéuticos. En 2006 se aprobó que fuera considerado como problema de salud pública, pero se lleva parcialmente. Debemos a insistir y creo que ya es tiempo de hacerlo como lo hacen en otros lados.
¿Cuál es el panorama de la hiperactividad?
Jaime López Rivera: “No es algo nuevo, en los 80 empezó a tomar importancia por alteraciones en los niños y este trastorno estaba caracterizado por tres elementos o conductas: hiperactividad, impulsividad y déficit de atención; puede estar presente uno, o la combinación de ellos o los tres.
“Es un trastorno que tiene problemas con la conducta con la sociabilización y con la vida conyugal, vida laboral e inclusive conductas generalizadas en el desarrollo y que se hace más presente en etapas más tempranas de la vida.
“Antes se hacían los diagnósticos a los 7 años de edad; ahora es desde el primer mes y por eso se hace más presente, pero no es nuevo y a lo mejor no vemos déficit de atención e impulsividad, pero sí hiperactividad porque caminan más temprano y llama la atención”.
¿Es un grave problema de salud pública?
Jaime López Rivera: “Sí lo es, y en las guarderías ya lo vemos. Tres de cada 10 niños tienen hiperactividad, y por déficit de atención sumamos 100 por ciento. Porque vemos que los niños no duermen, que caminan rápidamente, tiene otros trastornos de conducta; pero no lo hacemos caso suficiente. Es algo grave y lo peor es que estamos aprendiendo a convivir con ellos y no a darles soluciones, y estamos urgidos de dar a conocer las características en esto porque los padres de familia somos los interesados en esto y somos los primeros que debemos a enseñarnos a detectarlos.
“Inicialmente afecta los menores, pero hay en adultos. El TDA prácticamente va a existir toda la vida, la impulsividad puede acompañarse en la vida universitaria o profesional, y la hiperactividad puede modificarse, puede disminuirse y controlarse y si no se atiende, esto empeora.
“¿Cura? Hemos encontrado a etapas temprana respuestas muy favorables en el tratamiento y les va bien, porque las alteraciones están en una parte muy especial del cerebro que está relacionada con la alteración de los neurotransmisores que son sustancias orgánicas: la dopamina es del movimiento y la noradrenalina es la del aprendizaje y puede existir varios mecanismos como son exceso o disminución en la producción, trastornos en la transportación, distribución, absorción o recepción en la parte frontal del lado derecho.
“Es de carácter genético en 80 a 90% de los casos; hay detectado 11 genes y están estudiados, pero se menciona que hay hasta 50 genes. Cada vez se ve que hay más incidencia de esto y hay una deficiencia de atención por parte de las autoridades y lo que intentamos es dar pláticas; pero vamos a una escuela y no hay maestros, en las pláticas sólo los papás y no esperar ir con el médico, que nos va a decir que está bien, que está chiflado, o porque es hijo de madre soltera, o porque trabaja todo el dia y no le pone atención suficiente. Debe poner reglas disciplinarias, le dan largas y el problema va avanzando”.
Las autoridades educativas, los maestros, ¿deberían de tener esa capacidad para detectarlo a tiempo? ¿Y qué tan grave es?
María del Carmen López Dávalos: “Se supone que es un niño por cada aula que padece este tipo de trastornos, los maestros lo identifican y lo reportan, pero muchas de las veces se confunde por la dinámica familiar que viven los niños, porque no hay una disciplina y a veces eso se confunde y cuando acuden con la psicóloga, ésta hace la entrevista y les da las orientaciones, pero no tiene un sustento básico para mandarlo al médico, porque los padres de familia no dan la información que se necesita y cuando se manda al médico es cuando ya ha pasado mucho tiempo. Pero es porque se oculta mucha información, siendo que a veces también tiene que ver que los padres tienen miedo a que se les va a medicar y cuando ellos escuchan que al niño se le va a dar una dosis, inmediatamente dice que no o simplemente ya no acuden a las citas y esto provoca que a los niños ya no se les dé el seguimiento”.
¿Hay información para los padres?
María del Carmen López Dávalos: “Sí hay sensibilización, pero ellos se resisten y dicen: ‘si usted me va a mandar con el médico, ya no voy, porque yo no quiero ver a mi hijo sedado y todo el día dormido’, y sí se les hace énfasis que no es para que el niño esté tranquilo, sino para que ponga atención y esto va a mejorar en la medida que se requiera menor dosis y ellos en algunos casos aceptan, pero la mayoría no y es donde estamos batallando el equipo itinerante de las escuelas”.
¿Cómo se dan cuenta los maestros de que hay algo irregular en el comportamiento del niño?
María del Carmen López Dávalos: “Lo que observan los maestros es que el niño no pone atención, se levanta constantemente de su asiento, se sale del salón, toma cosas de los demás compañeros, mueve los dedos constantemente, no permanece mucho tiempo ubicado en un lugar e interrumpen la conversación, se precipitan al hablar, son torpes al seguir una conversación, tienen bajo rendimiento escolar, y en algunos casos, como decía el doctor, repercute mucho en sus relaciones interpersonales, se siente inhibido, inseguro, se baja la autoestima y opta por retirarse del grupo, y siendo adolescentes empiezan a deprimirse y empiezan los cambios de etapa y se involucran otros momentos, como ubicar su identidad y empieza a desafiar a todo mundo, a retar al maestro, a desordenarse, golpear a todo mundo es el TDA desafiante.
“El doctor hablaba de las adiciones y si a este niño no se le detecta a temprana edad es muy susceptible de caer en las drogas, por eso se insiste en que debe haber un lugar donde se atiendan”.
¿Qué más hace la SEC y de qué herramientas dispone para darle seguimiento y evitar estas situaciones?
María del Carmen López Dávalos: “En cada aula se trabajan grupos de crecimiento con ellos, asiste la psicóloga y se les da un tema, por ejemplo la autoestima, y ahí se dan cuenta de quiénes son los niños que tienen problema de esto y con la ayuda de los demás niños, les ayudan a salir con las soluciones que proponen. Y se hacen con los padres y los maestros, porque de esa manera los maestros tienen más sensibilidad de acercarse con los niños que tienen dificultades para entablar comunicación con sus iguales”.
Es una línea muy delgada, ¿cómo le pueden hacer los padres para diferenciar un niño sano de uno enfermo?
María del Carmen López Dávalos: “Cuando se le da la plática al padre de familia se le dice que el niño debe tener una constancia de conductas; por ejemplo en un mes, donde el niño no obedece, tira las cosas, las pierde, se levanta al hacer su tarea, o en la cama se mueve como si fuera relojito y se pregunta si en el embarazo se movía constantemente y si el niño no pasó por un evento especial o importante que le haya afectado y muestre una conducta de trastorno”.
Todos los días publicamos notas de niños con estos problemas, ¿es tan grave la enfermedad así?
Jaime López Rivera: “Esto va avanzando y creciendo, y el camino es disfunción en todas las áreas y hay que agregar que los maestros no están familiarizados con la problemática real, tiene que ser pláticas por gente involucradas en esto y que tengan apoyo de distintas asociaciones, alguien que avale que digan que se está involucrado en esto”.
“Porque le dicen a los padres que lo lleve al médico, pero que no permita que le den medicamento cuando los maestros no deben hablar nada de medicamentos. El maestro debe hacer un diagnóstico psicopedagógico; debemos de integrar tres diagnósticos: psicológico, pedagógico y médico y luego hacemos un análisis completo.
“Porque la gente que no es bien tratada le va a ir mal, está documentado a nivel mundial, tenemos un estudio, ‘Sin Frontera’, donde participan nueve países y en donde México se tardó hasta cuatro años en que el paciente llegara al especialista.
Es importante modificar los criterios porque si no vamos a seguir en lo mismo”.
¿Las instituciones educativas tienen una deficiente atención?
Jaime López Rivera: “No estamos actualizando a nuestro personal de trabajo, estamos promoviendo, pero no solucionando. Por ejemplo el condón que se les proporciona cuando tenemos hiperactividad sexual, por eso tenemos embarazos de 11 y 12 años. Nos estamos quedando atrás y a nosotros nos invitan a dar pláticas a escuelas privadas más que en las públicas, que es donde trabajamos.
“No hay trabajos de investigación porque hay mucho bloqueo, no quieren que se sepan las cosas, pero vamos a capacitar al personal para que se diga si tiene o no tiene.
“Hay mucho trabajo y lo tenemos que hacer; ahora un pediatra que sale del hospital tiene una capacitación para detectar este tipo de problemas de hiperactividad, de trastornos.
“Vienen investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León y dicen que hay 70% de médicos que no conocen del tema, pero hay 80% que sí lo quiere conocer, pues vamos a trabajar con ellos, pero no avanzamos”.
¿Se puede considerar que se trata de una enfermedad cara?
Jaime López Rivera: “Sí y no, porque hay medicamentos de tercera generación que duran 12 horas, se dan una vez al día. Hay otro que lo tienen el Seguro Social, el ISSSTE, el Seguro Popular, no cuesta, pero se debe dar cada tres horas. Y otro de acción intermedia; tenemos tres tipos y diferentes gramos; hay mucha tecnología en esto”.
“Sí es cara por las consecuencias, pero si lo atacamos les va a salir más barato; se modifica los problemas de concentración y el niño se va para arriba en calificaciones. Tienen 8 años y conocen de forma extraordinaria la historia de Olimpiadas y cosas que no es común en encontrar.
“Tenemos TDA positivo y negativo, éste es el que es desordenado, le gusta la maldad, que mete las botellas a las escuelas, las drogas; entonces el problema es grave y no es grave darlo a conocer ni capacitar a la gente, pero estamos los dos juntos, padres y maestros.
“La estadística es que estamos a 7% de diagnosticados; hay más niños hiperactivos que maestros de educación básica, el doble prácticamente, si tenemos un millón 300 mil maestros hay 2 millones 600 mil niños diagnosticados”.
¿A qué edad aún se pueden rescatar?
Jaime López Rivera: “Aun en secundaria se pueden rescatar, con los medicamentos son 12 logaritmos, 12 estadíos, pero sí tienen buen pronóstico tratados a tiempo para evitar trastornos asociados o la comorbilidad; depresión, ansiedad, desafíos, rebelde y drogas”.
¿Hay deficiencias en lo que hace la Secretaría de Educación?
María del Carmen López Dávalos: “En cada escuela hay una USAER, con un grupo de itinerantes que es el trabajo social, psicólogo, y de comunicación. El psicólogo asiste a cinco escuelas y en ocasiones a 10, y a veces no se da abasto; es mucho y se necesita el recurso y no lo hay. Esa falta de información no es por no tener capacidad, sino que no hay recurso para cubrir a toda la población.
“Según las estadísticas, se presenta un niño por aula. No se justifica, pero para darnos cuenta de cómo estamos en el aspecto de educación”.
¿Cómo hacer para que el niño no sea estigmatizado?
María del Carmen López Dávalos: “Se dan las pláticas para que los maestros se sensibilicen y al grupo para que no les vaya a relegar, porque luego viene la baja autoestima y la depresión. El caos familiar viene porque ven que no avanzan en su rendimiento escolar, y se les canaliza con el médico y le dé el seguimiento y por eso acuden con él muy tarde”.
Jaime López Rivera: “El niño no se relega, lo relegan; él siempre quiere estar, ahí pero no lo dejan, hay una marginación. Hablamos de cinco niños con déficit de atención y conforme aumenta el grado de dificultad va a hacerse más evidente, hay uno de hiperactividad, pero el TDA es mucho más.
“En INEGI contamos con 15 millones de niños en primaria y desertan 250 mil y reprueban 900 mil, en secundaria es de 5 millones la población y desertan un medio millón y reprueban un millón cada año se pierden 2 millones 650 mil niños.
“Tenemos que 70% de los médicos no saben del trastorno, ya es mucha gente que presenta la patología; he visto en un día cinco pacientes y tres de ellos son nuevos.
“El patrón es similar: si no se atiende, hay quienes caen en las drogas, tienen hijos y terminan separados.
“Por eso queremos crear un centro de atención, pero no hay apoyos y esperamos hacerlo con una asociación civil para pedir ayuda, y traer a expertos de otros lados”.
María del Carmen López Dávalos: “Se organizan conferencias para que asistan los padres de familia, que asistan a los congresos y cuando se pueda se les ayuda económicamente y se les proporciona el dinero para que acudan”.
¿Qué les dirían a los padres de familia?
Jaime López Rivera: “Que entiendan que tienen un problema en casa y si le ponemos todos los datos de su información, van a decir que por qué no les dijeron antes; que acudan con especialistas, no se dejen convencer fácilmente con gente inexperta en esto; necesitan alguien con quien platicar para conocer de experiencias.
“Tenemos una deficiencia en epilepsia, lo trajimos de un programa nacional y cambió el sexenio y se terminó, y sólo lo tiene el Hospital Universitario.
“Estamos ahora con lo del déficit de atención para que en primer nivel se logre detectar esto por todos los médicos generales, y se pase luego a segundo nivel y al especialista.
“La idea es que se hagan los estudios en el IMSS, el ISSSTE, el Magisterio; que se otorguen medicamentos.
“Hay muchos médicos que trabajan en las escuelas sin necesidad de ser pediatras, trabajar con asociaciones y agrupaciones como Club de Leones; pero se pierde porque no hay seguimiento y hay mucho trabajo”.
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