Gerardo Alvarado Enviado | Fotos Alberto Puente | Torreón, Coah.- Es una fiesta mexicana aunada a un carnal brasileño. El viento mueve las banderas de un lado a otro, los rostros alegres son señal de que esto se disfruta, de tener una entrega apasionada por su equipo.

La Selección Mexicana está en su territorio, en su nación, en el lugar en donde sólo los guerreros de buen corazón pueden entrar y para ellos el Estadio Corona está a su disposición como el Templo del Dolor Ajeno.


Es amistoso el partido y así se demuestra entre las personas, todas llegan presurosas al Corona, viajan en sus coches bajo un clima cálido, pero sólo por el bochorno producido por el sol y la lluvia.

Las nubes grises acompañan a los aficionados, a ellos también los esperan los retenes, la seguridad nuevamente en un partido de importancia a nivel internacional, el segundo del Tricolor en esta casa de Santos Laguna; el primero fue ante Corea.

Desde los costados banderas, el “llévele, llévele” suena en los oídos de esos que pasan apresuradamente, buscan la entrada, ser los primeros en llegar; unos se estacionan al lado de la carretera a San Pedro y llevan un suvenir, un recuerdo de su asistencia.

La explanada del Corona poco a poco se llena. Grupitos de un lado y de pronto un mar de gente, una ola de playeras verdes inunda las instalaciones de los Guerreros, vienen por su equipos, vienen porque son apasionados del futbol.

Pocas casacas son verdeamarelha, se cuentan con los dedos, con ellos se unen también los mexicanos en son de paz; la foto, un saludo, en fin se centran en que la guerra sea sólo dentro de la cancha.

Adultos, niños, todos vienen en el mismo canto, unidos por la misma bandera, esa de tres colores: el verde de la esperanza, el blanco de la paz y el rojo de la pasión, que en su centro lleva un águila con significado de libertad.

Todo es verde, las playeras, los cabellos, los rostros. Muchos se los pintan, tardan minutos en ser convertidos en una verdadera insignia tricolor, otros en ser coloreados en verde y amarillo, pero cada quien se pone su traje nacional y lo porta con orgullo en su cara.

La andanza continúa, se detienen con las edecanes, se toman una imagen con ellas.

Otros simplemente beben, en el ambiente se distingue ese olor a cerveza, la que enfría el cuerpo y calienta el alma.

El camino es largo a los accesos del estadio, hay que pasar por un mundo de personas atrincheradas en la fiesta protagonizada por ellos en las inmediaciones del estadio, algunos llevan sus entradas, mientras aquellas sin suerte buscan desesperados la manera de ingresar. La reventa no se hace esperar. De entre los pasos apresurados se escucha la voz de “ya tiene boleto, tengo unos”, los precios varían pero el más barato, el que ponen los oportunistas, es de mil 800 pesos, cuando en taquilla el más bajo era de 750, un lujo en realidad, sin embargo ver al Tricolor y Brasil bien vale la pena ese gasto.

El sonido hace sus primeras pruebas indicando la hora de comenzar a buscar un lugar, el mejor de todos, y estar cerca de la barda perimetral para no perder detalle de esos futbolistas crack de ambos equipos.

El rechiflido presente es desesperación de que inicie ya el partido, pero la hora marcada estipulada se cumple al pie de la letra, ni un minuto más ni un minuto menos; hay que aguantar, porque un partido así pocas veces se ve.

A llenar se muestra la Casa del Dolor Ajeno, los sombreros mexicanos hacen pensar en tantas cosas, en un mariachi, en una raza mexicana protagonista en los mundiales, en un pueblo urgido de ver un futbol de primera calidad.

Es así una fiesta de todos y para todos, que la hacen los mexicanos para el pueblo azteca, porque ayer no sólo se vivió en Torreón, se vivió en la República Mexicana junto con el latir de los corazones, esos que en cada disparo laten mil por hora y explotan junto con el grito de gol.

Bien resguardados

A las afueras del Estadio Corona la seguridad, en menos proporción o menos deslumbrante, volvió a cobijar al inmueble. Cientos de elementos de la Policía Federal se postraron en varios retenes.

La Secretaría de Seguridad Pública envió para este partido a mil 200 efectivos, otro operativo importante ante el clima de inseguridad que se vive en La Laguna; esta vez en un juego de relevancia internacional.

Por tierra es difícil no distinguir a las camionetas azules con al menos ocho federales en cada una de ellas; marchan en grupos a velocidad moderada, mientras que a unos 500 metros del estadio hay varios retenes.

Camionetas y coches de lujo se revisan, aunque los que aparentan menos importancia también son detenidos y registrados meticulosamente, bajan a los ocupantes y no hay punto en donde no entre la mano de un policía.

A los alrededores se ve también la mano de la Policía Estatal y Municipal, mientras que por carretera el Ejército realiza patrullajes, no hay lugar en donde no se observen la seguridad.

Dentro del estadio no es historia aparte, en los estacionamientos municipales con chalecos, en tanto que a los alrededores vigilancia extrema, para que no se susciten incidentes. (Gerardo Alvarado-Enviado)

De Torreón al Mundo

Los palcos de prensa del Estadio Corona se convirtieron en un centro internacional de medios; un centenar de periodistas se dieron cita para la cobertura de un partido del que ninguna empresa informativa se quiso perder.

No sólo la prensa mexicana abarrotó los enormes palcos de prensa, si no que reporteros de Estados Unidos dijeron presentes, así como televisoras brasileñas que daban cuenta de cada detalle previo, durante y después del partido. Las marcas internacionales de información deportiva se apoderaron de sus espacios en el Corona, FoxSports, TV Azteca, Televisa, ESPN, Récord, entre otros, dieron cuenta cada quien, a su estilo, de informar de lo acontecido en el encuentro.

Son contadas las ocasiones en que el Estadio se ve así, no porque Santos no produzca tal convocatoria, sino porque los cracks cariocas y mexicanos atraen a centenares de medios. Se estima que cerca de 100 reporteros gráficos, camarógrafos, redactores o periodistas estuvieron al filo de la navaja para dar a conocer el resultado del partido entre México y Brasil. (Gerardo Alvarado )

Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb
Comentarios