De lunes a domingo, a las 7 de la mañana, salen juntos de su casa, ubicada en el ejido La Gloria, un lugar donde las calles no están pavimentadas e incluso no cuentan con ningún servicio básico, en su mayoría siendo casas de lámina.
Don Bernardohace cuatro meses vendía pepitas y cigarros en el centro de la ciudad, pero cada vez era menos el ingreso para mantener a su esposa; ya alejados por sus hijos, el sustento de la casa sigue siendo pesado para los dos solos.
“Ya no vendía ni una pepita, y pues que me voy a trabajar a Zócalo y ando con todo y triciclo vendiendo el periódico en la colonia Saltillo 2000, donde me dicen el número 1, porque soy el que más vende periódicos”, comentó Bernardo, quien a diario coloca 50 ejemplares entre los
colonos.
Ya son 25 los años que lleva compartiendo su vida con María; ahora pueden salir juntos desde temprana hora de su hogar para hacerse compañía y seguir sacando para comer. Incluso Bernardo acondicionó el triciclo de Zócalo para que su esposa pueda ir cómodamente sentada mientras él pedalea.
“Diario estoy con él; nos vamos juntos y vendemos el periódico, no descansamos ningún día, sólo después de las 12, que ya terminamos, y nos venimos para la casa”, mencionó María, quien en el triciclo colocó la imagen de un Cristo, que es el que los acompaña a diario.
Con toda la energía, y a sus más de sus 60 años, Bernardo encontró en Zócalo Saltillo la oportunidad de tener un ingreso fijo, un trabajo que no lo discriminó por su edad y que hasta se preocupó por ofrecerle una mejor calidad de vida.
Con el altavoz a todo lo que da, ofreciendo el periódico y escuchando una que otra canción mientras pedalea entre las piedras.
, todo carga en el triciclo, que tiene hasta un espejo retrovisor y un compartimento especial para guardar hasta las tortillas y el mandado.
“Nosotros así estamos felices, estamos juntos, trabajamos los dos, salimos los dos y todo el día estamos los dos (…) todos los días después de desayunar en la casa nos vamos a recoger el periódico”, añadió el voceador.
Siendo ya el número uno en la colonia Saltillo 2000, las pilas regresaron a su vida después de vender tantos años pepitas en canasta, ahora incluso hasta lujitos pueden darse comprando el mandado, trabajando orgullosamente en la venta de periódicos por las calles.
| Comparte ese artículo: |
|



