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Redacción
Publicado el lunes, 25 de octubre del 2010 a las 14:00
Noticia relacionada: La trágica noticia que embargó ayer a toda la familia corrió rápido entre sus parientes, quienes no esperaban que la próxima reunión familiar fuera para esperar la hora y el lugar dónde serían velados los tres inocentes muertos presuntamente a manos de la policía.
Apenas hace una semana María Angélica Galindo vio nacer a su nieto, pero por supuestos errores de la Policía ya no lo verá crecer. Y es que los uniformados le arrancaron la vida junto a dos de sus tres hijos.
Karen Alejandra Siller: La soñadora “Una niña con un ángel diferente a todas las demás”, dijo su tío materno, Jorge.
Siguiendo el ejemplo de su madre, trabajaba en un restaurante Argentino de uno de sus tíos, donde colaboraba en la cocina.
“Nos ayudaba que a picar y todos los quehaceres, aparte estaba estudiando. Los dos eran unos niños bien buenos”, dijo.
Karen, según la definen, era una chica estudiosa, quien a pesar de la separación de sus padres intentaba salir adelante y llevar una buena comunicación con su madre.
Un noviazgo bonito que terminó la madruga de ayer es lo que vecinos recuerdan, quienes expresaron que Karen recibía constantemente la visita de su novio, todo con la aprobación de su madre e intentando respetar las reglas de su hogar.
Estudiaba en la Unidep. La educación básica de ambos fue en escuelas públicas.
María Angélica Galindo: La madre incansable A pesar de ser una mujer muy seria y poco sociable, sus vecinos y familiares observaban cada día con qué delicadeza cuidaba de sus hijos.
“Ella los llevaba a la escuela; cuando no podía ir, mandaba un taxi que los recogía; siempre estaba con ellos y para ellos a pesar de que trabajaba”, afirma un vecino de Mary.
“Ahí anduvo batallando con altibajos como todos”, dijo Jorge, su hermano menor.
Se divorció cuando su hijo menor tenía unos 5 años. Y se dedicó a cuidar a sus tres bebés toda la vida.
“Muy tesonera, siempre preocupada por sacar adelante a sus hijos, y los sacó”, reiteró.
Jorge Eduardo Galindo Santos es el hermano menor de ella, quien le llevaba 12 años de diferencia.
“Ella era con la que más peleaba, con la que más tenía conflictos, es parte de las características de cada quien. Recuerdo que en una ocasión compramos una máscara para Halloween, ella era muy miedosa y le salí subiendo las escaleras, y casi me golpea”, recordó.
Amigos y familiares coincidieron en que fue siempre “una mujer superchambeadora, muy trabajadora”.
Estudió la primaria en la escuela Miguel Ramos Arizpe. El Colegio México la vio pasar cada mañana durante sus estudios de secundaria y preparatoria.
Realizó sus estudios superiores en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila. Tiempo más tarde se casó y tuvo tres hijos. Sobrevive la mayor.
Como parte de su vida profesional, siempre se dedicó a la arquitectura. Trabajó en el Municipio, escuelas privadas, últimamente iniciaba a trabajar para el Gobierno del Estado de nuevo. Antes colaboró en la CTM.
Ricardo Siller: El sociable El deportista de la familia era también buen estudiante en la secundaria Ricardo Flores Magón; cada mañana en el salón de tercer grado sección D. Se sentaba en las butacas de hacia atrás, con los “desordenados de la clase”.
“Muy buenos niños y superestudiosos”, coincidieron amigos y familiares que acudieron ayer a darle el último adiós.
Coyotes Saltillo era su equipo, donde se desempeñaba como defensa, posición que desempeñaba muy bien pues se le consideraba uno de los mejores, tanto que era seleccionado estatal.
“Ricki” se caracterizaba por ser un chico carismático y juguetón, tanto, que en su colonia era quien organizaba las cascaritas con sus vecinos, sin importar que éstos fueran menores que él.
“En una ocasión ‘Ricki’ juntó sus domingos para comprarse unos tachones, los que se ganó con mucho esfuerzo”, señala un vecino.
El deporte y la amabilidad de este pequeño fueron lo que lo definieron como persona, tanto así que en su despedida más de 50 niños de diferentes edades acudieron a darle el último adiós.
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Saltillo, Coah.- La unión familiar era la principal característica de la familia Siller Galindo, peculiaridad que arrastraron hasta sus últimos días cuando, al encontrarse tres de sus integrantes en el lugar y tiempo de la tragedia, éstos perdieron la vida.
Karen Alejandra Siller apenas había llegado a la mayoría de edad. Salía de una fiesta de 15 años de una amiga de su hermano cuando perdió toda la vida que le quedaba por delante.
Mary, arquitecta de profesión, divorciada desde hace 15 años, estado que no le impidió salir adelante y luchar por sus dos hijos, Ricardo y Karen, dedicados y amorosos que intentaban ser buenos hijos.
Entusiasta y muy inquieto, son las palabras que mejor describen a “Ricky”, como le decían sus más allegados. Luego de tres años jugando futbol en el equipo de coyotes de Saltillo, hizo grandes amigos que difícilmente lo borrarán de su mente.
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