Saltillo, Coah.- Hablar de cáncer no es sólo sentir casi la muerte en cada quimioterapia. El dolor no sólo es de quien lo padece, sino de aquellos que se suman a la batalla de cada día enfrentarlo cara a cara, con fe y la ilusión de una vida más larga.

Rosa María Esquivel, de 34 años, tiene seis hijos y hace más de siete años su vida dio un giro radical cuando a su pequeña hija Fátima, entonces de un año cinco meses, le detectaron leucemia. Como madre nunca se dio por vencida, pese a que se quedó sola en el inicio de la guerra por recuperar la salud de su hija.

Bien dicen “más vale sola que mal acompañada”, abandonada buscó la forma de salvar a su hija del cáncer en la sangre, poniéndole Dios en su camino a la asociación civil Niños con Leucemia que, con pocos años de fundación, le tendió la mano para comenzar la travesía.

“Hemos salido adelante gracias a la gente. Desde que se detectó estoy aquí y me han apoyado (…) Es muy pesado, más cuando no hay apoyo de los familiares. Estoy dejada del marido, pero gracias a Dios he tenido suficiente valor. Yo trabajo y saco adelante a mis seis hijos, he salido adelante bien o mal”, comentó Rosa María.

Son más de siete años que no se dio por vencida con Fátima, que hoy con cierto semblante de tranquilidad puede gritar: “Le ganamos al cáncer”, pero con la pregunta ¿Cuántos se quedan en el camino por ser pobres y sin alguien que los respalde?

Rosa María está consciente de que la fortaleza que tuvo durante este tiempo la ayudó en esa batalla a su hija regresándole la vida, para así poder planear un futuro como el ser veterinaria como hoy lo desea.

“Quiero inyectar a los animales”, comentó Fátima mientras decía cuántos animales tenía en su casa, desde perros hasta cerdos, que hoy con alegría puede cuidar sin los malestares de los tratamientos para el cáncer.

“La mamá como pilar para vencer, enfrentar el cáncer, la mayoría de los pacientes en los hospitales, la mamá es la que está siempre ahí (…) Ellas deben estar enteras emocionalmente y recibir el tratamiento junto con el niño”, mencionó Aidé Martínez, psicóloga de la asociación, quien ha seguido de cerca el caso.

Así como lo explicó Rosa María, su pequeña hija “ya está de gane”, unos cuantos chequeos al año le han dado a ella y sus hijos un bienestar y muchas ganas de salir adelante, gracias a la fortaleza, el amor y la existencia de este tipo de asociaciones, que además de aportar con medicamentos tan caros para el cáncer, encontró una familia que sí se sumó a la batalla.
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