Saltillo, Coah.- Amor es la palabra que explica por qué Minerva Pérez Mérida dedica su tiempo y su vida a rescatar perros y gatos callejeros.

Desde que tiene uso de razón ha mostrado predilección por los animales, y ese gusto no se limita a felinos y caninos; los burros es otra especie preferida por la joven, sin embargo, debido a que en el área urbana es difícil tener alguno, enfoca sus energías a sacar de la calle a gatos y perros por ser con los que más se convive en la ciudad.

Su labor ha tenido éxito, ya que de manera organizada Minerva no sólo se ha dedicado a dar en adopción animales a los que ha librado del sufrimiento y el maltrato, sino que en su propia casa les da albergue transitorio, y en algunos casos permanente, ya que no puede evitar enamorarse de uno que otro ejemplar.

“Cuando los recojo los llevo al veterinario para que los esterilice, los medique, los bañe y vacune para tenerlos listos por si alguien se interesa. Una vez limpios, desparasitados e inmunizados, los promuevo a través de fotografías y anuncios, de esa manera les doy salida y tengo espacio para recibir a más animalitos”, dijo mientras acaricia el cuello de uno de los gatos que viven con ella y su esposo.

El rescate de perros y gatos es costoso, por tal razón, el proceso de adopción incluye una cuota de recuperación no mayor a 200 pesos, la cual cubre los gastos de sanidad del animal. La entrega en adopción de algún animal no se limita a ponerlo en las manos de otra persona, sino que se trata de un proceso no menor a un mes en el que el último paso es una entrevista con el interesado y su familia a fin de sensibilizar acerca de la responsabilidad que tomarán al llegar un nuevo integrante.

ESPERANDO UNA OPORTUNIDAD

A la fecha tiene siete ejemplares caninos en espera de ser adoptados, y mientras se les llega la hora de cambiar de familia, Minerva los tiene consigo en su domicilio, en donde ella misma da la atención necesaria a cada uno.

Al tener cada perro sus propias características de conducta, Minerva les elige nombre y a cada uno da trato individual y especial.

“Muchas veces te encariñas con el perrito y luego es difícil separarte de él. Me quisiera quedar con todos, pero no se puede”, dice resignada. Para llevar a cabo su labor, cuenta con el apoyo incondicional de su esposo, así como de su madre, quien a la fecha tiene en su casa tres perros que Minerva rescató de la calle y del maltrato de los humanos.

En la tarea social que ella misma se ha asignado ha habido causas de dolor, como la muerte de algún cachorro que no pudo sobrevivir, sin embargo, tiene confianza en un mejor futuro para el trabajo a favor del respeto a los animales.
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