Recuerda que en el año 2009 detectó una pequeña bolita que no logró ubicar y a los tres meses ya había crecido al menos tres centímetros por lo que se practicó una biopsia en el 2010 y se le detectó el cáncer en etapa dos.
Entonces fue necesario hacerle una mastectomía radical, además de soportar un proceso de 16 sesiones de quimioterapia y 25 de radiaciones y en diciembre del año pasado la dieron de alta.
“Ahora estoy en una etapa de seguimiento, tomando medicamento por cinco años y con el apoyo de mi familia y de Dios he logrado salir adelante y valorar muchas cosas”, dice.
Ahora ella es parte del grupo de voluntarias que el organismo Reto ha integrado para llevar palabras de aliento a nuevas enfermas que llegan a los diferentes hospitales.
Como cada año, el grupo lleva a cabo una serie de actividades para concientizar a la población de la detección oportuna de cáncer de todo tipo, pero en particular de mama.
“Yo le dije a mi esposo que iba a salirme de trabajar porque iba a dedicarme a la labor altruista, porque me hicieron mucho bien las mujeres del grupo Reto. Es algo que debo y quiero regresar en esta oportunidad de vida que me han dado”, manifestó.
Para ella el cáncer no significa muerte, sino es la oportunidad de vida.
“No eres un persona inválida, debes hacer tu trabajo de forma normal y hay que hacerlo hasta que Dios nos lo permita. Si nos da una oportunidad hay que valorarla”, dijo.
| Comparte ese artículo: |
|



