Como cada año se pudo realizar la posada de los niños con discapacidad, hubo juguetes, baile, la presencia de botargas como Nemo y Santa, además de una gran convivencia, dijo Isabel Sosa.
A pesar del clima frío y llovizna que se presentó, fueron más de 250 las familias que se hicieron presentes para disfrutar de la alegre posada, ya que hubo música de disco que motivó a los presentes a bailar con las botargas y sus propios amiguitos.
Lourdes Valencia dijo que nuevamente lograron reunir lo indispensable para ofrecerles platillos, golosinas, pastel y regalos a cada uno de los presentes.
Asimismo, el patronato del CRI contó con el apoyo de los motociclistas, que ofrecieron regalos muy buenos para ser rifados entre los presentes.
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