Para contrarrestar el problema, los responsables del manejo del agua en el estado han detectado tan sólo en la capital del estado, al menos 27 obras pluviales urgentes, de las cuales en algunas de ellas ya se está trabajando ante la cercanía de la temporada de
precipitaciones.
Sin embargo, integrantes de la iniciativa privada urgen más infraestructura pluvial, porque si bien en las que se está trabajando resolverán los problemas de inundaciones en algunos sectores, no son suficientes.
Históricamente, Saltillo se ha visto afectado por estos fenómenos desde hace muchos años, y aunque las autoridades han trabajado para revertir la situación, se requiere mucha más obra que canalice el agua de las lluvias.
Este problema es atribuido porel director de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento, Fausto Destenave, en buena medida al cambio climático, que en los últimos años ha provocado mayor cantidad de agua, pero sobre todo a la mala planeación urbana y la deficiencia en el drenaje pluvial de la ciudad.
Ahogo pluvial
Si comparamos la ciudad con un organismo vivo, ella padecería un severo desorden en sus funciones, pues las entrañas de Saltillo se encuentran ocluidas, provocando en algunas zonas fétidos olores (como detrás de la Presidencia Municipal), el desbordamiento de aguas negras (colonia República) y en otras, explosiones líquidas que dejan a su paso un reguero de daños materiales.
Eso, sin contar con un severo cuadro de deshidratación por la falta de recarga de los acuíferos.
Y el desorden es añejo, cauces invadidos no sólo por colonos en precarias condiciones, sino por colonias residenciales enteras a las que ahora saldría más caro indemnizar para recuperar los terrenos, que gastar millones de pesos de los fondos públicos para desviar las aguas y que no se inunden.
Reglamentos de urbanización que fomentan cubrir el suelo con concreto en lugar de exigir mayores áreas verdes, y en general, creer que no tirar basura es sólo para que la ciudad se vea bonita por encima y ésta termina oculta, tapando los pocos drenajes pluviales existentes.
Para el director de proyectos especiales de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento, CEAS, Ramiro Gómez Prado, con más de 30 años de experiencia en la materia, a estas alturas ninguna solución es sencilla para la ciudad.
“La razón de los drenajes pluviales es evitar inundaciones en áreas pobladas, por ello Saltillo requiere cerca de 27 obras pluviales urgentes y para ello se priorizaron las obras que se requieren
ahorita.
“La principal causa de las inundaciones es la mala planeación de los desarrollos urbanos, no se les da atención ni seguimiento a las áreas concesionadas en los márgenes de los arroyos, la mayoría como el Ceballos o el arroyo del Pueblo, Miraflores, CNA concesionó las márgenes para que la gente sembrara o aprovechara las aguas pluviales, pero ya le han dado un uso bien diferente: han construido, rellenado y disminuido las áreas hidráulicas que tenían los
arroyos.
“CNA no le ha dado seguimiento a las concesiones, falta inspección y hay muchas partes de las márgenes de los arroyos que han sido invadidas por colonos, se ponen en riesgo y generan muchos desechos, y si había un ancho del arroyo de 40 metros, ahora son 10 los que quedan debido a las invasiones”.
En la Región Sureste de Coahuila el agua tiene un periodo de retorno de más o menos 20 años, así quedó comprobado en 1968 con el huracán “Beulah”, en 1988 con el “Gilberto” y más recientemente con el huracán “Alex”.
Pero ante ello, afirma Gómez Prado: “No se tiene ni 18% en obras pluviales o en cobertura
pluvial”.
Desarrollo al oriente
Y mientras la infraestructura hidráulica ha crecido mínimamente, la parte oriente de Saltillo está en su mayor desarrollo: Fundadores, Mirasierra, Loma Linda son colonias que se ubican en lo que antes era una zona de recarga de acuíferos al borde de la sierra
Zapalinamé.
“En una zona donde no hay construcción, sin urbanización, tiene un coeficiente de infiltración del 0.10; es decir, 90% del agua que cae se absorbe, y 10% baja.
Ya urbanizado, el coeficiente de infiltración sube a 0.70, es decir, que se infiltra un 30% y el 70% corre por la pendiente”.
Y respecto a las obras de drenaje pluvial existentes en la ciudad, algunas se construyeron hace 20 o 30 años y otras además de la falta de mantenimiento, fueron planeadas deficientemente”.
Por ello, hay obras subterráneas de dimensiones de hasta 2.60 metros de altura, canales a cielo abierto semidestruidos y tubos de 90 centímetros de diámetro que no se dan abasto para conducir la
carga hidráulica.
Pide IP infraestructura
Para el presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción, Jorge del Bosque, si bien las obras actuales de drenaje pluvial resolverán los problemas de inundaciones sobre periférico LEA y las colonias Satélite Sur y Norte, éstas son suficientes.
“Es una obra definitiva sobre LEA y entre las dos Satélites, pero tenemos que pensar en todo lo que viene del suroriente de la ciudad al arroyo Los Cárdenas, al arroyo Los Ceballos; se necesita un canal a cielo abierto que el Alcalde ya comenzó, pero hay amparos y cuestiones legales de los vecinos, pero esa obra se tiene que hacer definitivamente.
“Incluyendo el colector poniente, estamos a 35% de lo que Saltillo requiere en materia de drenajes pluviales, son obras que no lucen, pero dan mucha seguridad, es como un seguro de gastos médicos, que uno prefiere no tener que usarlo, pero si es necesario hacerlo, preferible tenerlo a no tenerlo.
“La ventaja es que tenemos pendientes importantes y los arroyos, sólo hay que hacer los colectores y que el agua corra, lo interesante sería tener algunos diques para que se infiltre en el subsuelo pero la ley no lo permite y por eso debemos trabajar en ello”, finalizó.
Drenajes naturales
Arroyo del Pueblo
- Cauce definido, con profundidad, no se desborda.
Arroyo Ceballos
- Buena condición en general, pero se construyó en Los Pinos; en la calle Tezcatlipoca, hay cinco o seis residencias que han tenido que ser desalojadas por cuarteaduras e infiltraciones en el subsuelo e incluso tuvieron que cerrar un tramo vial.
Arroyo el Cuatro
- Azolvado, en la parte baja agarra un flujo laminar: es decir, en lugar de que se concentre en el cauce, la corriente se extiende con un altura de 50 o 60 centímetros, pero en las partes más bajas, con el huracán “Alex”, llegó a un metro 20 como es el caso del Campestre, el Country Club, Villas del Nogalar y otras zonas residenciales, incluyendo el asilo de ancianos, un jardín de niños, parte de Los Siller y La Hibernia.
| Comparte ese artículo: |
|



