Una alternativa cada vez más atractiva y menos riesgosa para estos delincuentes son las tarjetas prepagadas, que disponen de bandas electrónicas. No requieren estar vinculadas con una cuenta bancaria y muchas de ellas se pueden usar de forma anónima.
Las agencias policiales de Estados Unidos consideran a estas tarjetas como una amenaza floreciente que los reguladores no han encarado correctamente, según publica Associated Press.
En el último año las tarjetas se han convertido en el medio preferido para pagarles a los correos que transportan drogas ilícitas a través de Estados Unidos, dijo John Tobon, un alto funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
Nadie sabe cuánto de los más de 20,000 millones de dólares en ingresos por tráfico de drogas -que las autoridades de Estados Unidos estiman son contrabandeados cada año de Estados Unidos a México- se mueven mediante tarjetas de prepago.
Aunque cualquiera que cruce esa frontera con 10,000 dólares o más debe declararlos a las autoridades aduanales, las tarjetas prepagadas están exentas legalmente.
"Las autoridades pierden vidas en todas partes del mundo tratando de que esta gente no tenga financiamiento y las tarjetas prepagadas les están ofreciendo una alternativa para colarse en nuestro sistema financiero", dijo Tobon.
Fueron los registros bancarios y de transferencias bancarias los que le permitieron a la Policía identificar a los secuestradores de aviones del 11 de septiembre del 2001 y sus células en el extranjero.
"Si los terroristas del 11 de septiembre hubieran usado tarjetas (prepagadas) para cubrir sus gastos, no se hubiera podido seguir ninguna de sus huellas", señaló un informe del 2005 del Departamento del Tesoro de Estados Unidos,
A simple vista, las tarjetas de prepago apenas se pueden distinguir de las de crédito y débito. Las más versátiles permiten al usuario recargarlas de dinero desde localidades remotas y retirar el efectivo en cualquier parte del mundo sin tener que revelar la identidad, usando dinero en efectivo o los servicios de pago en la internet como línea Moneygrams, PayPal y otros.
Algunas pueden procesar decenas de miles de dólares al mes. Sólo se cargan de dinero en Connecticut o Texas, con lo recaudado por las ventas de cocaína en Estados Unidos, y se puede retirar en pesos colombianos en un cajero automático en Medellín, o en cualquier otra parte de América Latina.
"No estoy seguro de que tengamos un entendimiento sofisticado de cómo lidiar con esto", afirmó Richard Stana, quien supervisó un informe sobre accesos prepagados para la Oficina de Investigación de Contabilidad (GAO por sus siglas en inglés), el brazo de investigaciones del Congreso de Estados Unidos. "Es una forma completamente nueva de hacer negocios", agregó.
Uno de los primeros casos que hizo evidente la nueva amenaza de estas tarjetas ocurrió con una compañía con sede en Dallas, llamada Virtual Money Inc., que las entregó a personas que ayudaron a los narcotraficantes colombianos a mover al menos 7 millones de dólares a Medellín durante tres meses en el 2006, dijeron los fiscales.
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