Es además, enfrentarse a una lucha de sentimientos que escapan muchas veces a la vista de los demás, que como testigos externos son ajenos al dolor e incertidumbre que provoca la enfermedad a todos los miembros de la familia.
Por tres domingos, Zócalo a través del proyecto “Tejiendo vidas con esperanza”, ha dado cuenta de la experiencia de Andrea Sofía Camacho Lozano, una niña de apenas nueve años de edad que con entereza y el cobijo de sus padres, amigos y familiares, mantiene una férrea batalla, contra la leucemia.
Aunque en apariencia luce saludable, su padecimiento detectado en octubre de 2008 ha dado origen a daños colaterales en su organismo, de los que su familia poco ha hablado.
En entrevista, Azucena Lozano, comparte cómo en un intento por aminorar los efectos de la quimioterapia que atenta principalmente contra las defensas, ocasionando también la caída del cabello, fiebre y vómito, recurrieron a productos alternativos.
“La doctora González Villarreal, que es hematólogo-pediatra de Andrea, nos dijo que podemos usarlos sólo si son realmente necesarios; al inicio le dábamos un jugo natural que se llama xango de mangotan, le ayudaba a elevar sus defensas, sin embargo, tenía la característica de que también podía activar las células malignas, esto obligó a subir las dosis de medicamento”.
Fue así como el exceso de pastillas por casi un año, provocó un mal hepático a la pequeña. La ingesta de 12 pastillas y media cada domingo y una pastilla y media diariamente que sustituía la quimioterapia intravenosa, cobraría muy pronto el costo, lo que derivó en una hepatitis medicosa.
El aspecto amarilloso de los ojos y la piel de su hija, llamó la atención de Nadia, preocupación que no era infundada; por fortuna estudios realizados a tiempo permitieron que iniciara un tratamiento para regenerar su hígado.
Estamos muy agradecidos
La joven madre reconoce que ahora como nunca, Andrea, su esposo y sus menores hijas han recibido apoyo moral de sus familiares.
“Mi esposo ha recibido recientemente varias llamadas de su familia, preguntando cómo está Andrea... todos saben que vamos y venimos, cuando le toca ir a su quimioterapia pasamos a Monclova en donde en ocasiones nos cuidan a las niñas más pequeñas, llegamos, nos preguntan cómo nos fue, les decimos que bien y regresamos, nunca se les ha molestado”.
“Cuando estamos en nuestra casa, es en donde mi esposo y yo hablamos, nos desahogamos, no permitimos que nos vean sufrir, no queremos caer en eso”.
En el último viaje a Monterrey, debido a problemas de salud de Daniela la más chica de sus hijas, René, -padre de Andrea- tuvo que pedir permiso en su trabajo, lo que significó un día menos de salario, detalles tan íntimos como éste, son a los que se enfrentan como familia y quedan en familia.
“Es un sentimiento que nos envuelve a todos, aquí no tenemos a nadie, difícilmente se dan cuenta de todo lo que pasamos; por lo regular recibimos apoyo de nuestros amigos que nos cuidan a las niñas cuando tenemos que viajar; esta última vez me di cuenta lo difícil que es para ellas quedarse”.
Y es que Danielita, que tiene cinco años de edad, rompió en llanto cuando su mamá se despidió el día 13 de octubre que le tocó la quimioterapia a Andrea-, prefería quedarse en casa de otras personas, porque al estar en su casa la extraña mucho.
“Ella siempre nos desea que nos vaya bien, tal vez la distrae quedarse en otra casa en donde hay niños y tiene con quien jugar y se despide muy tranquila, en esta ocasión sabía que se quedaría en casa, y se puso a llorar”.
Pese a lo que les toca vivir, Nadia Azucena, trata de recobrar fuerzas agradecida de lo poco o mucho que Dios les permite tener. “Tenemos que verlo de esa forma, es lo que nos ha ayudado a salir adelante”, expresó.
Va Andrea por su cuarta medalla
En punto de las 5:00 de la tarde de hoy, Andrea, acompañada de su familia asistirá a la misa de acción de gracias que se ofrecerá en la parroquia de nuestra señora de San Juan, en honor a personas sobrevivientes de cáncer y en memoria de quienes se han adelantado en el camino por esta enfermedad.
Posteriormente, se unirá a la caminata que por este motivo organiza como cada año el Grupo de apoyo a personas con cáncer, programada a partir de las 6:15 de la tarde y que culminará con una convivencia familiar en la Macroplaza.
Dispuesta a contagiar a todos los presentes con su energía, Andrea y un grupo de amigas presentarán un número de baile, para el cual estuvo ensayando previamente, además con ilusión espera acumular su cuarta medalla, como sobreviviente de cáncer.
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