Saltillo, Coah.- La nueva campaña del diezmo que realiza la Diócesis de Saltillo se ha fijado una meta ambiciosa de 5 millones de pesos; tratarán de abarcar todos los sectores de la sociedad, especialmente a los jóvenes profesionistas y todo aquel católico que puede llegar a tener un ingreso de más dos salarios mínimos, para que hagan conciencia de su compromiso con la Iglesia católica.

En rueda de prensa para anunciar el arranque de la campaña del diezmo, Luis Arizpe Jiménez y su esposa María Concepción Aguirre de Arizpe, presidentes del Comité Diocesano del Diezmo, así como el obispo Raúl Vera López y el sacerdote Héctor Jorge García, ecónomo de la Diócesis, dieron a conocer que el año pasado lograron recaudar 3 millones 765 mil pesos, que se repartieron en distintos proyectos diocesanos, recordando que la meta todavía está lejos de lo que se pudiera recaudar si todos los católicos de la diócesis participaran, por lo que en 2012 prenden llegar a los 5 millones, una meta bastante retadora pero que con ideas nuevas se pretende llegar a ella.

“Se quiere impulsar mucho la generosidad de los jóvenes, porque por lo general el diezmo lo dan personas o familias de una edad promedio de 40 años para arriba, pero los jóvenes que ya empiezan a trabajar de 25 hasta a los 30 no lo dan porque sienten que no les toca. Les queremos llegar de alguna manera, a ellos se le van dar dos listoncitos, uno que se enlace a la paloma y una que le sirva de pulsera”, comentó María Concepción Aguirre de Arizpe.

Fray Raúl Vera López externó que la campaña del diezmo “Gracias a Dios, enlázate a la generosidad”, es parte de un proyecto histórico de la Iglesia católica que desde su nacimiento se ha sostenido de la solidaridad para seguir evangelizando.

“Enlazarnos con generosidad en una responsabilidad y la idea de que los niños y los jóvenes vayan adquiriendo una conciencia es porque la Iglesia no funciona sola, sólo así tiene una estructura y tiene compromisos que cumplir. Este aspecto viene de la solidaridad de todos y es una estructura que invita a quien tiene un salario, un trabajo donde el salario sobrepase los dos salarios mínimos, pues se pide un día de salario al año”, mencionó.

Señaló que la Iglesia católica no es una estructura que se sostiene gratis; los impuestos y el sueldo de empleados en las parroquias se pagan, pues se trata de un proyecto que aunque no es lucrativo tiene una estructura material que mantener y además tienen deberes de justicia con los sacerdotes.





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