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Monclova, Coah.-Luego de permanecer bajo arraigo durante 15 días en un hotel del centro de la ciudad, ayer fue trasladado a las instalaciones del C-4 el sujeto que hace dos semanas dio muerte a su bebé de siete meses rompiéndole la tráquea para que dejara de llorar.

José Carlos Ovalle Velázquez quedó internado en “el penalito” a disposición del Juzgado Segundo del ramo penal, donde está siendo procesado con número de expediente 011/2012 por el delito de homicidio tipificado como filicidio con los agravantes de alevosía, por la indefensión de la bebé; ventaja, porque el criminal no corría riesgo al atacar; traición, porque en lugar de dar seguridad a la pequeña le dio muerte y brutal ferocidad, por cometer el incalificable delito con sus propias manos.

De acuerdo con el Código Penal vigente en el estado, de ser encontrado culpable podría alcanzar una pena máxima de 30 años de prisión.

El documento establece que las causas de la muerte de la bebé fueron fractura de tráquea, hipoxia cerebral severa y y asfixia por estrangulación.

El horrible crimen ocurrió entre la noche del 14 y la madrugada del 15 de enero, cuando el ebrio sujeto de 33 años de edad le clavó su dedo medio en la garganta a la bebé para obligarla a que se callara. Fue hasta las once y media de la mañana del domingo 15 de enero cuando Silvia María Rada Vargas descubrió que la menor estaba sin vida.

La joven madre de familia de 16 años de edad dijo a las autoridades que al principio pensó que la bebé estaba dormida, y que cuando se dio cuenta de que estaba fría y no respiraba buscó ayuda con su familia.

‘SÍ ME ARREPIENTO’

Antes de ser trasladado a las instalaciones del C-4, José Carlos Ovalle Velázquez se mostró arrepentido por haber dado muerte a su hija de siete meses de nacida.

“Perdí la cabeza; sí me arrepiento”, dijo el homicida después de que agentes de la Policía Investigadora cumplimentaran la orden de aprehensión girada por el juez segundo penal.

El criminal de 33 años de edad permaneció arraigado 15 días en la habitación número cuatro del Hotel Posada Los Ángeles, ubicado en la calle Abasolo, en el centro de la ciudad.

Preocupado por su futuro, el asesino de su propia hija mostró arrepentimiento de lo que hizo.

La noche del 14 de enero pasado, estando ebrio le fracturó la tráquea a su bebé porque quería hacerla callar porque lloraba.

La pequeña murió asfixiada según el certificado médico, y de estos hechos se supo hasta el día siguiente, cuando la mamá de la pequeña no la pudo despertar creyendo que estaba sólo dormida.
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